Es muy común escuchar y leer que la fibromialgia está directamente relacionada con la depresión. ¿De qué forma lo encontramos traducido en la clínica?
En numerosos estudios publicados podemos encontrar relacionada la fibromialgia con trastornos de ansiedad en sus diferentes manifestaciones, trastornos afectivos como la depresión y trastornos del sueño. Parece ser que los síntomas de ansiedad y depresión no son secundarios al dolor, sino que serían procesos independientes. Lo que consiguen es agravar y cronificar el curso de las enfermedades con dolor crónico. Suman a la situación que ya tiene el paciente malestar, inquietud, ánimo negativo, disminución de la capacidad de enfrentamiento y poca confianza en las propias capacidades de superar la situación en la que se encuentra.
Si miramos historias médicas de pacientes diagnosticados de fibromialgia podemos encontrar comorbilidad con la depresión en al menos el 25% de los casos. Es una cifra alta si comparamos la comorbilidad de la depresión con otras enfermedades que cursan con dolor crónico, como la artritis reumatoide, donde no es tan alta.
Se han barajado muchas explicaciones de esta asociación. Esta claro que afectan el mecanismo del estrés crónico, el dolor crónico, el retraso del diagnóstico, la poca eficacia de los tratamientos, la frustración de no conseguir una mejoría total y recuperar su ritmo de vida anterior. A ello se suman los problemas laborales y las reacciones de su entorno social y familiar, que agravan los sentimientos de culpabilidad, desesperación y soledad.
Algunos signos y síntomas clínicos que podemos observar en fibromailgia relacionados con patologías mentales son:
- dentro del área afectiva: tristeza patológica, disforia, angutia, apatía, incapacidad de disfrutar. Para ellos es complicado transmitir lo que les ocurre, tanto a familiares como a profesionales de la salud, y porque son incpaces de enfrentarse de manera eficaz.
- dentro del área cognitiva: enlentecimiento del pensamiento, aparición de pensamientos negativos, rumiaciones, hipocondria, baja autoestima e ideas de desesperanza en su amplio espectro, inclso ideas suicidas.
- dentro de los síntomas somáticos aparece una fatiga generalizada, sobre todo a primeras horas del día, astenia, dolor en diferentes partes del cuerpo, cefaleas, trastornos digestivos, disminución en a líbido,...
- alteraciones en el ritmo circadiano, en el patrón de sueño y en los ciclos estacionales.
- dentro de los síntomas conductuales: llanto inmotivado, disminucion del rendimiento en diferentes áreas, tendencia al aislamiento.
Pero, estos síntomas ¿son causa o consecuencia de la fibromialgia? La verdad es que después de leer diversos estudios se puede concluir que la relación existe, pero no podemos asegurar en qué dirección funciona. Goldenberg et al. la describen como consecuencia e la depresión en un estudio realizado en 1986. En este caso los pacientes ya sufrían depresión en la mayoría de los casos a la fibromialgia, incluso familiares de primer grado sufrían síntomas depresivos.
Otros dicen que el estado de ánimo deprimido es consecuencia del síndrome fibromialgico, ya que es una respuesta a la frustración que siente el paciente por su incapcidad de realizar tareas con normalidad, las rumiaciones, la preocupación por actividades que causan más fatiga dolor.
También se ha encontrado en muchos pacientes síntomas depresivos en el periodo desde que aparecen los primeros signos hasta que se resuelve el diagnóstico. Este desconocimiento, la preocupación por el origen de lo que ocurre, los cambios sufridos, la incomprensión de los que rodean a la persona, la incapacidad de dar a éstos una explicación a porque no puede realizar actividades cotidianas con normalidad, llevará a que los pensamientos negativos agraven notablemente el ciclo de dolor-ansiedad-tensión-dolor. Estos pacientes responden muy bien a terapias de reducción de ansiedad, lo que mejora el ánimo y reduce la intensidad del dolor.
Si hablamos con un grupo de pacientes que sufren de fibromialgia podemos observar que lo que más ansiedad les provoca son las actividades referentes a las relaciones interpersonales. Pensar en que van a estar en un ambiente que no les es conocido, con personas que no le conocen y pueden ser evaluados en algún aspecto. Saben que no son capaces de responder como otros a determinadas demandas por la fatiga y el dolor, por lo que asumir responsabilidades les agobia. Todo esto termina produciendo una bajada de autoestima que les invalida a veces más que el propio síndrome. Esta es la razón de su tendencia al aislamiento y de que se agrave la ansiedad y la depresión, a que disminuyen las oportunidades de refuerzos positivos y de contacto con otras personas.
Encontramos asociada muchas veces la fibromialgia con trastorno de la ansiedad generalizada. Se caracteriza por una preocupación excesiva,difícil de controlar, por sucesos o actividades la mayor parte del tiempo, con una duración de al menos 6 meses. Síntomas que podemos encontrar son: inquietud o impaciencia, fatiga, dificultad de concentración, irritabilidad,tensión muscular y alteraciones del patrón del sueño.
Como podemos ver en lo expuesto hasta ahora,la depresión y la ansiedad se encuentran asociadas a la fibromialgia en un gran número de casos. Estas patologías psicológicas hacen que el síndrome se cronifique y que empeore la evolución de la enfermedad. Estudios han podido demostrar que las terapias dirigidas al control de la ansiedad y el uso de antidepresivos en algunos casos mejora los síntomas tanto ansiosos como la intensidad del dolor.
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