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domingo, 9 de junio de 2013

Vitamina D y dolor crónico

A muchas personas diagnosticadas de fibromialgia se les prescribe tomar suplementos de vitamina D. Y es que hay estudios que nos muestran una correlación entre síntomas depresivos y fatiga con niveles bajos de esta vitamina.

La vitamina D la conocemos porque su deficiencia puede favorecer el desarrollo del raquitismo en niños. Desde que se supo, la leche y los preparados de alimentación infantiles van enriquecidos con vitamina D.  

La vitamina D es liposoluble y se encuentra almacenada en la grasa. Su principal función es ayudar al organismo ha absorber el calcio, que junto con el fósforo, es esencial para la formación ósea. La vitamina D también ayuda a que los niveles de estos dos minerales se conserven en sangre a niveles adecuados. Regula las células y el sistema inmunológico.

Se le llama la vitamina del sol, ya que se sintetiza cuando nos exponemos a el. Unos diez minutos tres cuatro veces por semana serían suficientes para sintetizar la cantidad necesaria para el mantenimiento de la densidad ósea. También podemos incluirla en la dieta. Se encentra en los producto lácteos, en pescados grasos, ostras, cereales, margarina, leche de soja enriquecida.

Su falta puede favorecer en niños el raquitismo, antes mencionado, y en adultos enfermedades óseas: adelgazamiento de los huesos (ostopenia), osteoporosis (huesos porosos, débiles) y osteomalacia (huesos más blandos, que lleva a debilidad y dolor muscular). Si esta falta se prolonga más tiempo se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas de corazón, diabetes, enfermedades renales, inmunológicas o incluso cáncer.

Desde hace unos años hay expertos que reconocen encontrar una relación entre la baja producción de vitamina D y dolor crónico. Incluso algunos creen que considerando los niveles de vitamina D se podría hacer una diagnóstico diferencial de pacientes con dolor músculo-esquelético, fatiga crónica y fibromialgia.

He encontrado varios estudios en los que se constata que un porcentaje significativo de personas que padecen estas enfermedades tienen niveles bajos o déficit de vitamina D. También es cierto que la existencia de niveles bajos no tiene porque desarrollar complicaciones de este tipo. Lo importante es que poco a poco se van recogiendo datos que nos servirán para ir cercando el problema y encontrar una solución.

Un trabajo del doctor Luigi Ferrucci del Instituto Nacional de Envejecimiento en Baltimore recoge relación entre los niveles de vitamina D y depresión en adultos mayores. Estudió la evolución de los factores asociados a la pérdida de movilidad durante 6 años. Las mujeres con insuficiencia sufrieron un mayor deterioro anímico a los 3 y 6 años de estudio. Un test estandarizado mostró aumento de los síntomas depresivos en comparación con las mujeres que mantenían los niveles adecuados. En hombres la asociación no fue lo suficientemente sólida.

El estudio no prueba que los bajos niveles de vitamina D causen depresión, pero los autores señalaron que las personas con una baja proporción del nutriente tenían otras características predisponentes a desarrollar este trastorno. http://senalesdelostiempos.blogspot.com.es/2010/05/asocian-bajo-nivel-de-vitamina-d-con.html

En otro estudio realizado por los doctores Armstrong DJ, Meenagh GK, Bickle I, Lee AS, Curran ES, Finch MB del Departamanto de Reumatología Musgrave PArk Hospital de Inglaterra, investigaron a 65 pacientes con fibromialgia. Midieron los niveles en sangre de vitamina D y comprobaron su impacto sobre la ansiedad y la depresión. El 13,3% de los pacientes tenían niveles deficientes, el 56% niveles escasos y el 30,7% niveles normales. También apoya la implicación en los trastornos.

Existen artículos en los que los resultados no se han replicado. Debemos tener en cuenta que ni todas las personas que desarrollan este tipo de trastornos tienen déficit de vitamina D, ni este déficit siempre provoca problemas asociados de este tipo. También hay diferencias significativas dependiendo de la parte del mundo que estemos estudiando,ya que la exposición al sol y la alimentación son diferentes. Incluso parece que la genética también dice mucho, al igual que el color de la piel (las pieles oscuras sintetizan más difícilmente la vitamina D). Y sintetizarla es una cosa, pero es necesario que la absorción por el organismo sea correcta.

Ahora sabemos que trastornos como la fibromialgia, neuropatías, migrañas, dolores osteo-musculares, pueden estar asociados a bajos niveles de vitamina D. Quizá no sea concluyente en el 100% de los casos, pero merece la pena tenerlo en cuenta ya que, aunque no solucionemos el problema, podemos hacer que los síntomas mejoren significativamente. A muchas mujeres con fibromialgia se les ha prescrito un suplemento y han constatado una disminución de las molestias.

lunes, 23 de julio de 2012

ALIMENTACIÓN EN FIBROMIALGIA

Poco sabemos aún de manera concreta sobre las causas de la fibromialgia y, por tanto, de los tratamientos más eficaces. El objetivo es dirigir todas las acciones a la mejora de los síntomas que cada uno presenta, por lo que lo ideal es que el tratamiento sea lo más personalizado posible.

Cuando pensamos en tratamientos nos viene a la mente, en primer lugar, todo lo relacionado con medicación y las técnicas más invasivas. Pero no solemos tener presente que lo que comemos y como lo comemos determina en gran manera el funcionamiento de nuestro organismo y su sistema nervioso, algo que nos interesa en gran medida cuando los pacientes sufren fibromialgia.

Se ha visto que hay determinadas sustancias presentes en nuestro cuerpo que tienen alterados sus niveles en estos pacientes.

Los niveles de calcio suelen encontrarse por debajo de lo recomendable, lo que puede producir espasmos y calambres musculares. El aporte mínimo necesario para que no ocurra se puede cubrir con medio litro de leche o derivados lácteos.

El magnesio es un mineral que se encuentra por debajo de los niveles normales en los pacientes con fibromialgia. Es importante en los impulsos nerviosos y contracciones musculares. Su deficiencia también produce apatía, debilidad, calambres, estremecimientos musculares y problemas metabólicos. Podemos aportar magnesio con verduras de hoja verde, soja, arroz integral, levadura de cerveza, avellanas, nueces, almendras, cacao, germen de trigo, legumbres.
Con una dieta variada en la que estos consejos estén atendidos podemos equilibrar los niveles de estos componentes y mejorar los síntomas fibromiálgicos. Pero ocurre a menudo que los pacientes tienen un déficit inicial tan importante que necesitan aportes suplementarios de estos minerales. Esto debe ser valorado por un médico en todos los casos, el cual realizará las pruebas necesarias para diagnosticar la situación real de cada paciente para poder tratar el caso de manera particular.

Se ha demstrado como los suplementos de magnesio ayudan a reducir los episodios de dolor. Se aonseja tomarlo junto con ácido málico, que ayuda a la absorción de magnesio y a que los pacientes se encuentren menos cansados. Estos suplementos pueden provocar episodios diarréicos, por lo que debe controlarse la incorporación de los mismos a la dieta y las dosis.

Para los espasmos también puede ser beneficiosa la vitamina E y aminoácidos como la lisina y la arginina.

La vitamina C por sus prpiedades antioxidantes ayuda a conservar las células musculares contra la degeneración, lo que puede prevenir o mejorar los síntomas musculares. Los extractos de semillas de uva pueden reforzar la acción antioxidante de la vitamina C.

El hipérico, siempre bajo control médico dado que en determinadas dosis puede ser tóxico, se puede tomar en extractos normalizados con hipericina para dsiminuir la sensación de dolor y los síntomas depresivos.

La melatonina puede ayudar a dormir.

Una razón para poner atención en la dieta es que todo lo que tomamos afecta a nuestro estado anímico. El triptófano es un aminoácido que utiliza el organismo para sintetizar serotonina. Ésta, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor relacionado con el sueño saludable y el estado de ánimo. Su concentración en el cerebro está relacionada directamente con la cantidad de triptófano en el cerebro y en el plasma. Gracias a algunas investigaciones en el ámbito de la neurlogía se ha confirmado que la serotonina es muy abundante en las áreas del cerebro que dirigen elestado de ánimo y el afecto. Es por ello que los cambios en sus niveles afectan al ánimo, atuando también como reloj interno y determinando los ciclos de sueño y vigilia.

En los pacientes afectados de depresión los niveles de serotonina son bajos, lo que podría incrementar el dolor. En estos casos se recomienda aumentar el consumo de triptófano. Se puede encontrar en alimentos cárnicos, frutos secos y algunas frutas (kiwi, plátano). También incrementando productos con azúcares y almidones, ayudando al triptófano a llegar al cerebro. Los huevos y el queso también locontienen, pero serían necesarias grandes cantidades de ellos para obtener beneficios, lo que podría ser dañino para ael organismo. Las dificultades de nivelar el triptófano sólo con la dieta hace que se opte la mayoría de las veces por recetar suplementos.

Diversos estudios han relacionado el consumo de ácidos omega 3 con la mejora de los síntomas depresivos en la fibromialgia. El omega 3 es un ácido graso que disminuye los triglicéridos y previene problemas derivados de trombos. Los efectos que buscamos en la fibromialgia es el mejor funcionamiento cerebral, generando más cantidad de serotonina, y ya sabemos la relación de ésta con la depresión. También mejora los procesos inflamatorios. La ingesta recomendada es de 200 o 300 gramos diarios. De todas maneras el consumo debe estar por debajo de los 4 gramos diarios. Los podemos encontrar en pescados de agua fría (sardina, caballa, arenque, trucha, atún, anchoas), avellanas, lino, germen de trigo, lechuga, soja, coles, nueces...

En la fibromialgia nos encontramos también con la llamada hipoglucemia reactiva. Se produce por trastornos en la producción de energía a nivel celular y el aumento de las demandas energéticas derivadas de los cuadros inflamatorios, la adaptación continua al estrés,... Normalmente el paciente aumenta la ingesta de carbohidratos lo que aumenta los niveles de glucosa en sangre, a lo que el organismo responde aumentando la producción de insulina (cuya función es conseguir que la glucosa entre en las células para que éstas utilicen la glucosa como energía). Un 40 % produce cantidades desmedidas de insulina, lo que provoca la hipoglucemia reactiva,normalmente nocturna. Los síntomas que delatan esta hipoglucemia son cefalea, temblores, mareos, sudoración, taquicardia, ansiedad, incluso pánico.

La hipoglucemia reactiva sólo puede mejorar cuidando la dieta. Debe estar basada en azúcares simples e hidratos de carbono (arroz, pasta, patata), que hacen que no hayan grandes fluctuaciones en las glucemias. Los azúcares de las frutas (glucosa y fructosa) también son beneficiosos en cantidades moderadas. Así como la miel, la leche y las verduras dulces (remolacha, zanahoria).

El chocolate también es recomendable por su estimulación en la producción de serotonina. También es fuente de hierro y magnesio, así como potasio. Es un alimento delicado en estos pacientes por su alto contenido en grasa y por su función estimulante. Esto último debe ser tenido en cuenta por los pacientes más aquejados de jaquecas.

Algunos alimentos desaconsejados para los pacientes aquejados de fibromialgia:

- ricos en fósforo, azufre y cloro. Los más importantes son los productos que contienen aditivos, edulcorantes, conservas.
- ricos en oxalatos: espinacas, acelgas.
- ricos en grasas saturadas: carnes grasas, embutidos, mantequilla, lácteos enteros.
- ricos en purinas: marisco, carne roja, vísceras.
- vegetales que contengan solanina (toxina que actúa sobre los enzimas formadores de músculos, produciendo inflamación y dolor): tomate, pimiento, berenjena.
- alcohol, cafeína, sal y azúcares refinados.

Para terminar, algunos consejos generales:

- intentar mantener horarios regulares en las comidas,
- que las comidas no sean copiosas y se realicen 5 ingestas,
- coma despacio, tómate tu tiempo, haz de las comidas un momento relajado,
- no cama antes de dormir,
- evite las grasas saturadas y lácteos
- coma alimentos sin aditivos, en lo que sea posible.

Espero que estos apuntes sean de ayuda para los interesados y afectados por la fibromialgia. Es cierto que estas pautas en la alimentación no resuelven los problemas a los que estos pacientes se enfrentan, pero también lo es que mejorando nuestros hábitos podemos hacer que los síntomas disminuyan de manera notable, lo cual no es poco en esta situación.