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Bienvenido a este pequeño rincón en el que intentaremos acercarnos a temas relacionados con la psicología más actual, además de compartir lecturas y reflexiones interesantes. ¡Espero que lo disfrutes!
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martes, 1 de abril de 2014

HIPNOSIS, EFICAZ Y SEGURA

Cuando un psicólogo anuncia que realiza técnicas de hipnosis en consulta, mucha gente siente cierta sensación de rechazo. Es debido, sobretodo, al desconocimiento que existe sobre ella y la cantidad de mitos que rodean su práctica. Por eso en este post lo que voy a intentar es que quede clara la finalidad que se busca con la hipnosis, su papel dentro de la terapia psicológica, transmitir que es una técnica segura y desmontar algunas ideas erróneas que un porcentaje alto de gente tiene sobre ella.

Los que ya sobrepasamos una edad, todavía retenemos en la mente imágenes de programas televisivos en los que parte del espectáculo era ver a personas del público entrando en un trance especial y gracias al cual el hipnotizador podía conseguir que perdieran la voluntad e incluso hicieran el ridículo. Esta es la idea que tienen muchos pacientes en referencia a la hipnosis.

Para empezar, diremos que la hipnosis es una parte más de la terapia psicológica. Cuando un profesional anuncia entre sus servicios su práctica, no está ofertando que en el 100% del tiempo terapéutico se esté en ese trance. La hipnosis es una técnica más dentro de la gran variedad que existen. Sí que es cierto, que es una técnica muy eficaz y que los resultados los encontramos en poco tiempo, con lo que el avance en la terapia es más rápido.

Lo que conseguimos gracias a la hipnosis es acceder a la parte mas emocional de la persona. Es una focalización de la atención gracias a la que distraemos la parte más racional y así trabajamos con las emociones, con lo que esté en una zona más inconsciente. Guiamos al paciente para que consiga llegar a un estado muy profundo de conciencia, allí podemos trabajar ciertos problemas emocionales y avanzar en el tratamiento de su problema más rápido.

Contestando a algunas de las preguntas que la mayoría de los pacientes realizan al plantear una sesión de hipnosis:

- la hipnosis no engancha
- no se pierde el control
- no se le puede obligar a nadie a realizar algo que no desee
- no se olvida todo lo que ha ocurrido durante la sesión
- las personas más hipnotizables no son las más limitadas en capacidades mentales.

Seguro que se os ocurren más mitos, la mayoría no tienen fundamento. Estas ideas nos han sido transmitidas por los programas televisivos que antes comentábamos, o por películas, que alimentan esa parte más morbosa de nosotros que quiere pensar que eso puede ser posible.

Realmente la persona no pierde la consciencia, esta en un estado de consciencia diferente. Pero es ella
misma la que permite al profesional que le guíe hacia partes más profundas y la que deja que esas emociones salgan a la luz.

La persona que es hipnotizada es consciente en todo momento de lo que está pasando, tiene que estar de acuerdo y tiene que querer conseguir ciertos objetivos terapéuticos para conseguir ser hipnotizada. Si no, es probable que la sesión sea un fracaso y la persona se decepcione. Es por ello que la confianza en su terapeuta y la complicidad entre ambos tiene que ser máxima. 

Otro punto a dejar claro, es que no todo el mundo es igual de sugestionable, por lo que puede ser que para ciertas personas no sea la técnica más adecuada. Y no todas las patologías pueden o deben ser tratadas con hipnosis.

Pero, ¿qué podemos trabajar en hipnosis?

Con la hipnosis podemos trabajar muchos de los problemas que acuden a consulta:
- dolor crónico,
- ansiedad,
- problemas afectivos,
- fobias,
- miedos,
- mejora el sistema inmune,
- en el ámbito hospitalario se puede utilizar como apoyo a ciertas intervenciones,
- ...

El profesional hará una valoración del problema que se ha llevado a consulta, de la historia personal del paciente y de su sugestionabilidad, y decidirá si es la técnica adecuada para parte del tratamiento.

Un último punto a destacar es que debemos estar seguros de que el profesional que va a realizar la técnica tiene la formación necesaria. Debe ser un psicólogo, psiquiatra o médico formado. Debemos tener en cuenta que estamos trabajando con la parte emocional del paciente, con una parte muy sensible y que domina gran parte de nuestras experiencias, por lo que debemos estar junto con un profesional que sepa manejar todas las situaciones que nos encontremos.

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domingo, 9 de junio de 2013

Vitamina D y dolor crónico

A muchas personas diagnosticadas de fibromialgia se les prescribe tomar suplementos de vitamina D. Y es que hay estudios que nos muestran una correlación entre síntomas depresivos y fatiga con niveles bajos de esta vitamina.

La vitamina D la conocemos porque su deficiencia puede favorecer el desarrollo del raquitismo en niños. Desde que se supo, la leche y los preparados de alimentación infantiles van enriquecidos con vitamina D.  

La vitamina D es liposoluble y se encuentra almacenada en la grasa. Su principal función es ayudar al organismo ha absorber el calcio, que junto con el fósforo, es esencial para la formación ósea. La vitamina D también ayuda a que los niveles de estos dos minerales se conserven en sangre a niveles adecuados. Regula las células y el sistema inmunológico.

Se le llama la vitamina del sol, ya que se sintetiza cuando nos exponemos a el. Unos diez minutos tres cuatro veces por semana serían suficientes para sintetizar la cantidad necesaria para el mantenimiento de la densidad ósea. También podemos incluirla en la dieta. Se encentra en los producto lácteos, en pescados grasos, ostras, cereales, margarina, leche de soja enriquecida.

Su falta puede favorecer en niños el raquitismo, antes mencionado, y en adultos enfermedades óseas: adelgazamiento de los huesos (ostopenia), osteoporosis (huesos porosos, débiles) y osteomalacia (huesos más blandos, que lleva a debilidad y dolor muscular). Si esta falta se prolonga más tiempo se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas de corazón, diabetes, enfermedades renales, inmunológicas o incluso cáncer.

Desde hace unos años hay expertos que reconocen encontrar una relación entre la baja producción de vitamina D y dolor crónico. Incluso algunos creen que considerando los niveles de vitamina D se podría hacer una diagnóstico diferencial de pacientes con dolor músculo-esquelético, fatiga crónica y fibromialgia.

He encontrado varios estudios en los que se constata que un porcentaje significativo de personas que padecen estas enfermedades tienen niveles bajos o déficit de vitamina D. También es cierto que la existencia de niveles bajos no tiene porque desarrollar complicaciones de este tipo. Lo importante es que poco a poco se van recogiendo datos que nos servirán para ir cercando el problema y encontrar una solución.

Un trabajo del doctor Luigi Ferrucci del Instituto Nacional de Envejecimiento en Baltimore recoge relación entre los niveles de vitamina D y depresión en adultos mayores. Estudió la evolución de los factores asociados a la pérdida de movilidad durante 6 años. Las mujeres con insuficiencia sufrieron un mayor deterioro anímico a los 3 y 6 años de estudio. Un test estandarizado mostró aumento de los síntomas depresivos en comparación con las mujeres que mantenían los niveles adecuados. En hombres la asociación no fue lo suficientemente sólida.

El estudio no prueba que los bajos niveles de vitamina D causen depresión, pero los autores señalaron que las personas con una baja proporción del nutriente tenían otras características predisponentes a desarrollar este trastorno. http://senalesdelostiempos.blogspot.com.es/2010/05/asocian-bajo-nivel-de-vitamina-d-con.html

En otro estudio realizado por los doctores Armstrong DJ, Meenagh GK, Bickle I, Lee AS, Curran ES, Finch MB del Departamanto de Reumatología Musgrave PArk Hospital de Inglaterra, investigaron a 65 pacientes con fibromialgia. Midieron los niveles en sangre de vitamina D y comprobaron su impacto sobre la ansiedad y la depresión. El 13,3% de los pacientes tenían niveles deficientes, el 56% niveles escasos y el 30,7% niveles normales. También apoya la implicación en los trastornos.

Existen artículos en los que los resultados no se han replicado. Debemos tener en cuenta que ni todas las personas que desarrollan este tipo de trastornos tienen déficit de vitamina D, ni este déficit siempre provoca problemas asociados de este tipo. También hay diferencias significativas dependiendo de la parte del mundo que estemos estudiando,ya que la exposición al sol y la alimentación son diferentes. Incluso parece que la genética también dice mucho, al igual que el color de la piel (las pieles oscuras sintetizan más difícilmente la vitamina D). Y sintetizarla es una cosa, pero es necesario que la absorción por el organismo sea correcta.

Ahora sabemos que trastornos como la fibromialgia, neuropatías, migrañas, dolores osteo-musculares, pueden estar asociados a bajos niveles de vitamina D. Quizá no sea concluyente en el 100% de los casos, pero merece la pena tenerlo en cuenta ya que, aunque no solucionemos el problema, podemos hacer que los síntomas mejoren significativamente. A muchas mujeres con fibromialgia se les ha prescrito un suplemento y han constatado una disminución de las molestias.

martes, 6 de noviembre de 2012

BRUXISMO

Parece que el bruxismo empieza a ser un trastorno cada vez más conocido. Todos sabemos de alguien que lo padece o incluso puede que nosotros mismos estemos afectados. Así que expondré de una manera clara y sintética las características del mismo.

El bruxismo es un actividad de las que se denominan parafuncionales, es decir, que no tiene propósito funcional. Se produce al rechinar o apretar los dientes, de manera inconsciente y la mayor parte de las veces de noche.

No es un problema que haya surgido en esta última época, aunque es ahora cuando se ha empezado a conocer en la mayor parte de la población. Podemos encontrar referencias al "rechinar de dientes" en escritos antes de Cristo, incluso en la Biblia. Y ha tenido diferentes definiciones a lo largo de la historia, pero siempre con ciertas características comunes.


El apretar los dientes o rechinarlos puede darse de día o de noche, denominándose bruxismo diurno o nocturno respectivamente. Aunque bien es cierto que el nocturno es el que resulta más problemático, ya que su control es difícil.

CAUSAS

Las causas aún no se han aclarado pero, si nos guiamos por factores que encontramos sistemáticamente en las historias clínicas, podemos señalar que el el estrés puede ser el desencadenante en muchos afectados. La alta exigencia de la vida que se lleva en la actualidad tanto en el trabajo como a nivel social y familiar, hacen aumentar los niveles de estrés a los que nuestro organismo se enfrenta. También alteraciones en el sistema nervioso, las pautas de alimentación, la postura corporal, hábitos de sueño, pueden estar detrás.

Hay relación entre bruxismo y sistema dopamnérgico. Por ello sustancias estimulantes (cafeína, teína, bebidas de cola, chocolates), algunas drogas y el alcohol tienden a incrementar su incidencia. 

Como vemos, su causa es multifactorial.

SÍNTOMAS

El bruxismo causa dolor en la zona mandibular y en la articulación temporo-madibular, alteraciones en la dentición, cefalea, problemas digestivos, molestias musculares en cuello, nuca, dolor en columna vertebral. Se produce una sobrecarga del sistema masticatorio que con el tiempo produce un desgaste de las piezas dentarias y contracturas en los músculos afectados en la masticación. Las encías se debilitan, inflaman e incluso se produce movilización dentaria. También es cierto que muchos afectados no llegan a experimentar estos síntomas o no lo suficiente para que les afecte en la vida diaria. Y, otras veces, las personas se centran en los problemas musculares, estomacales,... sin pensar que el origen puede estar en este problema.

CLASIFICACIÓN

Según el momento del día, como ya hemos comentado, puede ser:
- Bruxismo de vigilia: se da cuando la persona está despierta, normalmente durante el día.
- Bruxismo de sueño: se da en determinadas fases del sueño, no es exclusivo de la noche.
- Mixto: se da tanto en vigilia como durante el sueño.

Según su causa:
- Primario: si no existe causa aparente.
- Secundario: la causa la podemos objetivar. Normalmente si se trata esa causa podemos revertir algunos de los efectos que produce.

Según la edad:
-  Infantil
- Adulto

Según la actividad motora mandibular:
- Céntrico: con apretamiento mantenido. Con contracciones tónicas musculares.
- Excéntrico: por frotamiento mandibular o rechinamiento.
- Mixto: se produce apretamiento y frotamiento.

Según permanezca o no actividad parafuncional:
- Actual: existe frotamiento o apretamiento en el momento actual, o que puede estudiarse e incluso verse en la unidad del sueño.
- Pasado o histórico: hay signos de que hubo bruxismo pero no en la actualidad, aunque puede que problemas de masticación u otros permanezcan.

Todos los criterios anteriores han de ser valorados. Podemos encontrar diferentes combinaciones, aunque lo normal es encontrar un bruxismo en vigilia más suave y de tipo céntrico, así como que el nocturno sea excéntrico y sonoro.

EPIDEMIOLOGÍA

Puede afectar a cualquier edad, por ello que esté clasificado en infantil y adulto. En algunos niños pequeños se ve como aprietan los dientes a menudo pero, según especialistas, puede ser normal en edad de desarrollo y remite sólo y sin consecuencias. Debemos que tener especial atención cuando continúa tras los 14 años. Afecta fácilmente a estudiantes y universitarios. 

Afecta entre el 6-8% de la población en edad media. Disminuye con la edad. Según algunos estudios, las mujeres están afectadas más que los hombres, (incluso en una proporción de 2:1 en algunos estudios). Otros llegan a la conclusión de que ambos sexos están afectados por igual, pero que las mujeres acuden más a consulta para buscar soluciones. Parece que el estrés los hombres lo liberan habitualmente de otras maneras. 

TRATAMIENTO

En niños no suele indicarse ningún tratamiento, ya que se ha observado que este hábito suele desaparecer con la edad.

En adultos, el tratamiento debe ser personalizado. Una buena recopilación de los síntomas, historia personal y familiar, hábitos alimentarios, de sueño, un examen dental. Con todos estos datos se determinará la causa potencial del problema. Dado que la mayoría de las veces la causa es mulrifactorial y es difícil de determinar, el tratamiento será sintomático y destinado a disminuir la intensidad del problema y sus consecuencias.

Normalmente el odontólogo recomienda el uso de férulas de descarga o relajación muscular durante la noche. Se hacen a medida de manera que se consiga que los dientes no tengan contacto al realizar los movimientos mandibulares, evitando el desgaste y la excesiva presión entre ellos. Esta disminución de presión relaja la musculatura afectada y disminuye la intensidad de los síntomas. Es una buena opción, aunque hay que tener en cuenta que no desaparece el bruxismo, sólo se minimizan los síntomas.

Respecto a los fármacos, se han prescrito en ocasiones relajantes musculares, ansiolíticos con efecto a corto plazo y analgésicos. En algunos estudios encontramos el uso de antidepresivos. El uso de medicamentos no es un tratamiento de elección, ya que vadirigido a controlar algunos síntomas.

Manejo del estrés. Al ser una de las fuentes más importantes del problema, es una de las claves para disminuir la intensidad y frecuencia de bruxismo. Se pueden intentar diferentes actividades que relajen y mantengan un entorno tranquilo, pero si no se consiguen avances, podría ser necesario acudir a un profesional.

Calor local. El calor aplicado en la zona dolorosa consigue aumentar la circulación y ayuda a disminuir el dolor,  ayudando también a los analgésicos y antiinflamatorios en su acción.

Toxina botulínica en los músculos masticadores. Es un gran relajante muscular local, inócuo, su efecto tiene una duración media de 3 a 6 meses. Al no actuar e el SNC, no produce efectos secundarios como somnolencia, disminución de reflejos...


lunes, 27 de agosto de 2012

DEPRESIVO, PERO NO TRISTE

Hay pacientes que llegan a consulta y nos exponen una serie de síntomas físicos para los que los médicos no han encontrado causa justificada. Según ellos su estado de ánimo no es negativo, sonríen sin dificultad y dicen que todo va bien.

Hablan de los síntomas físicos, describiendo su falta de apetito, problemas de sueño, disminución de la libido, taquicardias, cansancio. Han visitado varios médicos y parece no haber causa justificada para sus molestias.

Sólo hay que hacer las preguntas clave para que el propio paciente deje al descubierto lo que se encuentra al otro lado del ovillo: una depresión. Ésta no se expresa con los síntomas que todos asociamos, como tristeza, desesperanza, desgana. En cambio encontramos a una persona que no siente tristeza, es más, parece que puede tener incapacidad para sentirla. 

Tenemos delante una persona que dice no sentirse triste, pero seguramente nosotros sí podamos identificar a través de la entrevista, la expresión corporal y facial, la prosodia que utiliza, los eventos que nos cuente, que la tristeza forma parte de su vida. Si se les realizan preguntas directas sobre el sentido que ven a su vida es probable que nos sean sinceros y nos confiesen que lo ven claro, que no creen que sean imprescindibles en algunos de los ámbitos vitales en los que se envuelven (quizá crean que su familia podría estar mejor sin él, o que no pasaría nada en este caso).

A este trastorno se le llama depresión no disfórica. Es un problema que se encuentra sobre todo en adultos mayores, sobretodo a partir de los 50. Al rededor de un 5% de los mayores de esa edad puede padecerla. Afecta por igual a hombres y a mujeres, y se ha encontrado algún caso en personas jóvenes.

El Dr. Sergio Paradiso es un sicialiano que trabaja desde hace años en la Universidad de Iowa (EEUU) como profesor asociado de psiquiatría y Neurociencias y ha estudiado este trastorno. Dice que "no existe en ellos conciencia de las emociones o de lo que significan, pero demuestran, entre otros, sentimientos de culpa o pensamientos de falta de esperanza en el futuro".

Esta disminución de la capacidad de entendimiento y expresión de los propios sentimientos, parece que está ligada parcialmente con la capacidad cognitiva, especialmente con la capacidad analítica, e influyen condicionantes culturales y estilos de crianza. Parece que el desempeño escolar es un buen predictor, al igual que lo es de la inteligencia general, incluso de la emocional. Personas afectadas han podido tener poco éxito en el área académica.

Parece que son necesarios genes que predisponen a la depresión o sucesos traumáticos para sufrir la depresión no distímica. Esto nos deja un punto en común con los trastornos depresivos y afectivos, pero con una expresión diferente. "Esta conciencia anímica inferior puede estar influida por estilos de crianza: en algunas familias se recompensa el ser estoico, no hablar nunca de la propia emoción y no se desarrolla una capacidad verbal de transmisión de sentimientos. Este aspecto no se puede excluir", propone Paradiso.

Tener alguna lesión en el hemisferio cerebral derecho es un factor de riesgo que apuntan en la investigación. Puede ocurrir también cuando está afectada la corteza cingulada anterior, importante para la conciencia emocional. Señalan que estos fenómenos se pueden encontrar también en cerebros de personas con Parkinson o demencia frontotemporal.

Hay que señalar que este trastorno no tiene nada que ver con la distimia, de la que hablamos en la entrad anterior. La distimia es una forma de depresión, con síntomas depresivos más leves y de larga duración. Pero la persona es consciente de la tristeza que está sintiendo.

Paradiso concluye que: "el depresivo sin tristeza no siente pena ni siente ansiedad. Ha transferido todo su malestar al cuerpo y no puede expresar ninguna emoción vinculada  a lo anímico. Si un médico recibe a un paciente que se queja de síntomas físicos pero cuyo organismo funciona bien, es un caso para estudiar un poco más. En clínica geriátrica especialmente es necesario profundizar para descartar o no la presencia de un cuadro que, de no tratarse, puede extenderse en el tiempo por falta de tratamiento o aumentar el riesgo suicida, presente en todo cuadro depresivo".

No proponen un tratamiento específico. Lo importante es buscar ayuda cuando el cuadro presente pueda cuadrar con lo expuesto. La depresión se puede tratar desde muchos modelos, pero lo esencial es conseguir conectar con lo que uno es y tener un diálogo sincero con nuestras emociones.