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domingo, 30 de septiembre de 2012

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO EN LA ADICCION A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

PREVENCIÓN DE LA ADICCIÓN A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Hoy en días los jóvenes dominan el uso de los móviles de nueva generación, con acceso a internet, las redes sociales e innumerables programas que posibilitan la conexión virtual con personas que pueden estar cerca o a miles de kilómetros de distancia. Pero en manos de adolescentes que no han alcanzado la madurez necesaria o que aún no son capaces de identificar los peligros potenciales, pueden desenvocar en graves problemas.

Es por eso que los padres tienen la labor de educarles en su uso, aun teniendo en algunos casos menos manejo de ellos. Algunas pautas pueden ser:

- limitar el tiempo de acceso a estos dispositivos. Los padres deben hacer saber a sus hijos que hay unas normas que no se negocian, pero en algunos aspectos se puede llegar a un acuerdo. En este caso, el tiempo diario en el que pueden usar el ordenador o el móvil podrían imponerlo los padres, pero podemos conseguir que lo cumplan con mejor ánimo si negociamos con ellos el horario. De esta manera dejamos que se vayan implicando en decisiones que les incumben.
- fomentar que se relacionen con otras personas. Desde pequeños podemos intentar que les gusten actividades que se realicen en grupo, deportivas, musicales,... Así como actividades relacionadas con el cine, lectura.
- estimular el diálogo, empezando en la propia familia,
- hablar con ellos sobre las nuevas tecnologías. Ellos pueden enseñar mucho a los mayores, los padres pueden ponerles sobre aviso de cosas que no imaginan,
- intentar estar al mismo nivel que ellos en el manejo de internet,
- proponer actividades que no sean compatibles con el estar "conectado", como jugar a algo con él, salir a la calle a realizar algo que sabemos que le gusta, ue salga con los amigos un rato,...
- intentar que vean en internet una herramienta de estudio y trabajo y que no la asocien sólo con las redes sociales o los contenidos de ocio,
- consensuar con él "normas para navegar", para prevenir que de datos personales, que quede con personas que no conoce, que acceda a páginas que no son apropiadas para él,
- si vemos que tiene necesidad de alguna aplicación, intentar que tenga el acceso limitado.

El tiempo diario recomendado de acceso a las nuevas tecnologías en el hogar está entre 1,5 y 2 horas. El ordenador de casa debería estar en un lugar común, como la sala de estar, y con medidas de protección parental, si es posible, para limitar el acceso a contenidos potencialmente peligrosos.

TRATAMIENTO

Cuando la prevención no ha sido exitosa y nos encontramos con un problema de adicción, debemos acudir a un profesional. Ni todas las personas somos iguales ni todas las adicciones se tratan igual. La base de ellas son comunes en rasgos generales, pero las características de cada cada hacen que deban estudiarse cuidadosamente.

La persona sólo conseguirá avanzar en el tratamiento cuando tome conciencia del problema que tiene. Dado que la negación de la necesidad de la conducta adictiva es una característica que define la adicción, que sepa que tiene un problema real será uno de los primeros objetivos a alcanzar.

Después deben darse cuenta que los inconvenientes superan los beneficios, así como que necesita que alguien le ayude, ya que sólo no lo conseguirá fácilmente el cambio.

Hay que plantearse objetivos reales. Convencionalmente, en los programas terapéuticos en el ámbito de las adicciones, se plantea la abstinencia total. Pero en el caso de las nuevas tecnologías es un objetivo poco real. Aunque no queramos, hoy en día son necesarias para moverse en la sociedad actual. Para el trabajo o movernos en los ámbitos sociales actuales usamos el móvil o el correo electrónico, incluso las redes sociales tienen ahora importancia en la búsqueda de empleo. Es por ello que debemos plantearnos un reaprendizaje de la conducta.

Lo primero que hará el profesional es identificar el nivel de autoestima y autoaceptación del afectado. Buscar en el terreno emocional las posibles vulnerabilidades que propician la adicción. Ver como se relaciona con la familia, los amigos, los compañeros,... Identificar las conductas de riesgo y si existen riesgos potenciales, como adicciones a sustancias.

Las intervenciones serán personalizadas e intentarán abarcar todas las áreas comentadas. También se intervendrá a nivel conductual sobre el problema explícito que le ha traído a consulta. Se comenzará con el aprendizaje de técnicas de afrontamiento adecuadas ante las situaciones de riesgo con los dispositivos a su alcance, para seguir con una exposición programada a las mismas.

La familia tiene un papel fundamental. Con ellos se trataban técnicas y habilidades de comunicación con sus hijos y son una parte importante en el tratamiento, ya que en casa hay acceso a los aparatos conflictivos. Los amigos, hermanos u otras personas que puedan considerar los afectados como iguales, también pueden ser un buen apoyo en este proceso.

ADICCIÓN SIN SUSTANCIAS

En el post anterior hicimos una introducción a las adicciones, enmarcando en líneas generales ciertas características que las definen. En esta ocasión quiero tratar algunos aspectos de las adicciones que no tienen las drogas en el centro del problema, sino que son ciertas conductas las que podemos considerar adictivas.

Podemos considerar adicción:
- el abuso de las nuevas tecnologías
- abuso de internet,
- el juego patológico,
- la hipersexualidad,
- compra compulsiva,
- ejercicio físico irracional,...

Como ya comentamos, los síntomas que presentan estas conductas son similares a la adicción con sustancias. La pérdida de control y la aparición de síndrome de abstinencia están presentes de alguna manera en todas ellas. Podemos encontrar diferentes síntomas:

- necesidad intensa de llevar a cabo la conducta, a pesar de que pueda tener efectos perjudiciales para la persona,
- aparición de irritabilidad, trastornos de sueño, síntomas depresivos, falta de concentración,.. hasta que se puede realizar la conducta,
- la tensión, tras realizar lo buscado, disminuye de manera momentánea
- la necesidad aparece cada vez con más intensidad, 
- los estímulos presentes, tanto internos como externos, pueden terminar condicionados de manera secundaria.

Las nuevas tecnologías consiguen hacernos la vida más fácil, pero también entrañan algunos riesgos. Para algunas personas, sobretodo en la época adolescente, se convierten en un fin y no en un medio. Tienen a su alcance todos los dispositivos que hoy en día se utilizan para adquirir información, comunicarse con los otros en tiempo real, tanto por voz como por imagen o gracias a avatares. En ocasiones estas actuaciones se priorizan ante quedar con amigos, leer, jugar con otros. Buscan utilizar el móvil o el ordenador, invirtiendo todo el tiempo que pueden en actualizarse en las redes sociales, estar a la última en los dispositivos que utilizan. Conseguir en estas redes ser quien ellos desean, con una identidad ficticia que les abre posibilidades que ansían, ser más espontáneos pero tras na pantalla que les da anonimato, es lo que potencian la cara adictiva de las mismas. Lo que todo adolescente busca como formar parte de un grupo, conseguir una identidad propia, ser importante para los demás, ser visible, parecer popular, lo pueden conseguir hoy en día con internet como herramienta poderosa. 

Pero viven en un mundo virtual del que es difícil salir, ya que distorsionan la realidad y después es complicado desenvolverse en la vida real sin que la confusión y el sufrimiento aparezcan. Así que buscan estar dentro de este mundo irreal todo el tiempo que pueden, siendo empujados sin darse cuenta al aislamiento social y a la restricción de sus intereses, que lleva a problemas más graves.

En este tipo de adicciones, como comentábamos en la entrada anterior, encontramos que son conductas que producen placer a quien la realiza, pero que cuando pasa a ser adictiva ya no se realiza para obtener una emoción positiva, sino para conseguir diminuir un malestar que sería el síndrome de abstinencia.

Seguro que la pregunta que nos hacemos en este momento es: ¿cómo me doy cuenta si alguien cercano tiene una adicción de este tipo? Encontramos una serie de signos que nos pueden alarmar:

- la persona duerme menos de lo normal para dedicarle tiempo a las redes sociales, juegos en línea,...
- invierte menos tiempo con el resto de miembros de la familia, amigos, pareja. Incluso muchas veces estas personas que forman parte de su vida pueden pedirle que comparta más tiempo con ellas, sintiéndose él molesto o presionado.
- invierte menos tiempo en el estudio, lectura, trabajo o cuidado de nosotros (ejercicio, salud, ...)
- piensa de manera continua en la conducta, incluso cuando no la puede llevar a cabo, estando irritable, ansioso. Es lo primero que se piensa al levantarse y lo último al final del día.
- miente sobre el tiempo invertido, para evitar la presión de los demás o su preocupación.
- intenta dedicar menos tiempo sin éxito.

Así que encontramos, como en las adicciones a sustancias, síndrome de abstinencia, tolerancia y afectaciones en el ámbito social. Las conductas adictivas se vuelven automáticas, se realizan casi sin pensar, con poco control cognitivo. Esto lleva aparejados problemas por no pensar en las consecuencias negativas, sólo en los beneficios que recibe. Pero el adicto no es capaz de darse cuanta hasta que las consecuencias son graves, negando hasta este momento que tenga un problema.

domingo, 16 de septiembre de 2012

ADOLESCENCIA Y DÉFICIT DE ATENCIÓN

Un por ciento grande de los interesados en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad son padres de afectados. Esto es por su preocupación en ofrecer los mejores cuidados y educación a sus hijos y en el afán por entenderlos. 

Una época complicada es la adolescencia. Ya lo es cuando éstos no sufren ningún trastorno, pero se incrementa la preocupación cuando se les considera vulnerables en algún aspecto. El impacto del TDHA en la familia es importante y, normlmente, no se está preparado para enfrentarse a él, pero se puede aprender. 

Es mucho más común encontrar afectados de déficit de atención únicamente que los que también tienen hiperactividad. Pasan más desapercibidos e incluso se ha llegado a pensar que en algunos casos desaparece esta característica.

La adolescencia es un periodo convulso en la forma en que a esta edad viven los cambios y las situaciones que se les presentan. Muchos se adaptan a las variaciones que se producen en el desarrollo y socialmente de manera óptima. Los cambios a los que nos referimos y que deben producirse en la adolescencia son (Conger, 1977): 

- la independencia de los padres, 
- formar su propia identidad, 
- conseguir tener relaciones personales positivas con personas de ambos sexos, 
- entender y aceptar su sexualidad, 
- elegir qué hacer con su vida a nivel profesional.

Los afectados por TDAH deben hacer frente a los problemas comunes al resto de la población de su edad, pero teniendo en cuenta ciertas características especiales. La manera de solucionar los problemas que les acontecen dependerá del grado de de TDAH, el apoyo familiar y su rol en este ambiente, y de la influencia de otros trastornos comórbidos relacionados con ansiedad, problemas de aprendizaje o de conducta.

Un pequeño por ciento de adolescentes afectados de TDHA llevarán a cabo conductas de riesgo o antisociales, abusando de drogas o alcohol y siendo conflictivos. Hay más posibilidades de que éstos no estén bajo un buen tratamiento del trastorno, ya que muchos estudios indican que el comienzo temprano de un tratamiento adecuado disminuye la posibilidad de que lleven a cabo estas conductas. La explicación a esto es que son personas más impulsivas, que no se paran a pensar las consecuencias de lo que hacen, con lo que es más posible que acepten probar algunas cosas nuevas sin sopesar la parte negativa. Lo mismo que con estas sustancias puede ocurrir en problemas de pareja o con amigos.

Aceptar que tienen un trastorno y necesitan condiciones especiales, por ejemplo en el ambiente escolar, es una de las primeras dificultades que se presentan. Ya en la adolescencia se busca la identidad personal pero, además, formar parte de un grupo y ser aceptado por ellos. Ver que necesitas clases de apoyo, otro ritmo de aprendizaje o incluso fármacos, puede que le haga sentir diferente al grupo al que quiere pertenecer. Conforme se hacen más mayores consiguen aceptar el TDHA e incluso ponen mucho de su parte para superar los obstáculos que encuentran y vivir con normalidad.

Los padres se enfrentan a su educación. Ven que sus hijos no responden a recompensas y castigos como el resto de niños, ni aprenden se sus errores al mismo ritmo. A eso se suma la impulsividad y la conducta desafiante que es característica de estos adolescentes. Hay que aceptar al adolescente tal y como es, con sus conductas y su manera de adaptarse a la vida. Les cuesta seguir órdenes, prestar atención, ser ordenados, pero a la vez son personas creativas, con energía, saben ganarse a la gente,... Es probable que, cuando se enfrenten a una crisis  un problema inesperado, actúen con excesiva ansiedad, desde su parte más irreflexiva, y esto es difícil de manejar.

Les podemos ayudar con técnicas que centren su atención, haciendo que se acostumbren a usar agendas, notas, recordatorios. Que sepan organizarse bien el tiempo, dediquen algo de tiempo a organizar las tareas y priorizarlas. De esta manera ante algunas acciones rutinarias no deben pensar qué hacer, si no que ya tienen aprendido lo correcto y las consecuencias.

Tener un control de lo que hacen, dónde están y como se desenvuelven es importante, pero hay que aceptar que se van haciendo mayores y necesitan su independencia. Aprender a desenvolverse solos y no depender de ser supervisados continuamente es importante para que maduren. Aunque esta evolución será diferente en cada uno de ellos, según el grado de TDHA que sufran y las herramientas que hayan aprendido.

Se recomienda seguir usando refuerzos positivos y negativos frente a las conductas inadecuadas. Cuando hablamos de refuerzos negativos no queremos decir castigos. Los refuerzos negativos podrían ser retirar privilegios o no dar premios cuando hacen algo inadecuado. Las consecuencias deben ser razonables y los refuerzos positivos utilizados habitualmente. Que la retroalimentación sea inmediata hace que sea más efectiva. Dado su déficit de atención es más fácil que sigan haciendo la tarea reforzada positivamente, o dejar de hacerla si es reforzada de manera negativa, si este refuerzo se produce mientras tiene la atención centrada que cuando ya ha pasado esa actividad. 

Esta retroalimentación ha de ser frecuente. Dado que por el trastorno que sufren hay muchos factores que pueden minar su autoestima, el que le digan con frecuencia lo positivo que poseen y lo que realizan con éxito  es muy beneficioso. También que le corrijan y le guíen hacia lo correcto, las veces que haga falta y son perder la paciencia, es algo que les hace bien.

La relación padres-hijo suele ser complicada. Hay que intentar compartir con ellos experiencias, juegos, ocio. De esta manera ampliamos la relación, sumando diversión a la parte más difícil de las obligaciones en casa y el colegio. Poco a poco hay que aprender a hacerles responsables en aspectos que le competen directamente, como la medicación o las estrategias que le ayudan a superar el THDA. Como todo adolescente se enfrenta a la dura tarea de darse cuenta de sus límites y sus puntos débiles, además de aceptar estos y seguir adelante adaptados a ellos. Debemos saber acompañarles en el proceso pero dejándoles tomar las riendas de su vida y la opción de equivocarse y responsabilizarse, estando siempre a su lado en los momentos de dificultad. Si ellos se implican en decisiones que les competen es probable que cumplan mejor con su parte, ya que saben que ellos han tenido peso importante en la especificación de las condiciones.

No olvidemos que los límites son importantes. Hay normas que han de cumplir y que no se negocian. Lo importante es que le dejemos claro en que consisten y que esperamos de él. Aún es pequeño para algunas cosas, por lo que estar pendiente de lo que le ocurre es importante, como con cualquier adolescente. Conforme vayan madurando y responsabilizándose se debe confiar en ellos y premiarles con más libertad. Una manera de conseguirlo es hablando con ellos y negociando las condiciones, consiguiendo que su implicación sea palpable y que tengan su parte de responsabilidad. Se pueden aclarar puntos como derechos y deberes, consecuencias, privilegios, hacer una especie de contrato con ellos.

Los padres de adolescentes que sufren TDHA tienen una sensibilidad especial con ellos. Saben que la intención inicial es buena, no quieren llegar tarde, ni olvidar las llaves, ni despistarse, ni suspender, ni ser desordenados. Es por ello que castigos y recriminaciones no ayudan a que mejoren. Despersonalizar el problema así como tratar los conflictos con tranquilidad, pasado un rato si es necesario, ayuda a que el adolescente asimile mejor la información que le queremos transmitir. Y los padres así consiguen no decir cosas de las que se arrepentirse,  ni culpabilizar o recriminar.

La expresión de sentimientos es otro punto débil. Suelen no mostrar las emociones negativas, principalmente porque no entienden lo que les pasa y no saben enfrentarse a ellos fácilmente. Es importante que los padres les estimulen para que se acostumbren a expresarlos, tratar los problemas que les inquietan y las contradicciones que encuentren. Si se consigue el equilibrio entre el apoyo y el respeto a la intimidad y decisiones de los hijos se puede conseguir una relación positiva. Cuanto más cómodos se encuentren hablando con los padres, más veces buscarán consejo en casa.