BIENVENIDO

Bienvenido a este pequeño rincón en el que intentaremos acercarnos a temas relacionados con la psicología más actual, además de compartir lecturas y reflexiones interesantes. ¡Espero que lo disfrutes!
Mostrando entradas con la etiqueta FIBROMIALGIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FIBROMIALGIA. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de abril de 2014

HIPNOSIS, EFICAZ Y SEGURA

Cuando un psicólogo anuncia que realiza técnicas de hipnosis en consulta, mucha gente siente cierta sensación de rechazo. Es debido, sobretodo, al desconocimiento que existe sobre ella y la cantidad de mitos que rodean su práctica. Por eso en este post lo que voy a intentar es que quede clara la finalidad que se busca con la hipnosis, su papel dentro de la terapia psicológica, transmitir que es una técnica segura y desmontar algunas ideas erróneas que un porcentaje alto de gente tiene sobre ella.

Los que ya sobrepasamos una edad, todavía retenemos en la mente imágenes de programas televisivos en los que parte del espectáculo era ver a personas del público entrando en un trance especial y gracias al cual el hipnotizador podía conseguir que perdieran la voluntad e incluso hicieran el ridículo. Esta es la idea que tienen muchos pacientes en referencia a la hipnosis.

Para empezar, diremos que la hipnosis es una parte más de la terapia psicológica. Cuando un profesional anuncia entre sus servicios su práctica, no está ofertando que en el 100% del tiempo terapéutico se esté en ese trance. La hipnosis es una técnica más dentro de la gran variedad que existen. Sí que es cierto, que es una técnica muy eficaz y que los resultados los encontramos en poco tiempo, con lo que el avance en la terapia es más rápido.

Lo que conseguimos gracias a la hipnosis es acceder a la parte mas emocional de la persona. Es una focalización de la atención gracias a la que distraemos la parte más racional y así trabajamos con las emociones, con lo que esté en una zona más inconsciente. Guiamos al paciente para que consiga llegar a un estado muy profundo de conciencia, allí podemos trabajar ciertos problemas emocionales y avanzar en el tratamiento de su problema más rápido.

Contestando a algunas de las preguntas que la mayoría de los pacientes realizan al plantear una sesión de hipnosis:

- la hipnosis no engancha
- no se pierde el control
- no se le puede obligar a nadie a realizar algo que no desee
- no se olvida todo lo que ha ocurrido durante la sesión
- las personas más hipnotizables no son las más limitadas en capacidades mentales.

Seguro que se os ocurren más mitos, la mayoría no tienen fundamento. Estas ideas nos han sido transmitidas por los programas televisivos que antes comentábamos, o por películas, que alimentan esa parte más morbosa de nosotros que quiere pensar que eso puede ser posible.

Realmente la persona no pierde la consciencia, esta en un estado de consciencia diferente. Pero es ella
misma la que permite al profesional que le guíe hacia partes más profundas y la que deja que esas emociones salgan a la luz.

La persona que es hipnotizada es consciente en todo momento de lo que está pasando, tiene que estar de acuerdo y tiene que querer conseguir ciertos objetivos terapéuticos para conseguir ser hipnotizada. Si no, es probable que la sesión sea un fracaso y la persona se decepcione. Es por ello que la confianza en su terapeuta y la complicidad entre ambos tiene que ser máxima. 

Otro punto a dejar claro, es que no todo el mundo es igual de sugestionable, por lo que puede ser que para ciertas personas no sea la técnica más adecuada. Y no todas las patologías pueden o deben ser tratadas con hipnosis.

Pero, ¿qué podemos trabajar en hipnosis?

Con la hipnosis podemos trabajar muchos de los problemas que acuden a consulta:
- dolor crónico,
- ansiedad,
- problemas afectivos,
- fobias,
- miedos,
- mejora el sistema inmune,
- en el ámbito hospitalario se puede utilizar como apoyo a ciertas intervenciones,
- ...

El profesional hará una valoración del problema que se ha llevado a consulta, de la historia personal del paciente y de su sugestionabilidad, y decidirá si es la técnica adecuada para parte del tratamiento.

Un último punto a destacar es que debemos estar seguros de que el profesional que va a realizar la técnica tiene la formación necesaria. Debe ser un psicólogo, psiquiatra o médico formado. Debemos tener en cuenta que estamos trabajando con la parte emocional del paciente, con una parte muy sensible y que domina gran parte de nuestras experiencias, por lo que debemos estar junto con un profesional que sepa manejar todas las situaciones que nos encontremos.

http://www.stockvault.net/photo/113833/blue-swirl-water-texture

domingo, 9 de junio de 2013

Vitamina D y dolor crónico

A muchas personas diagnosticadas de fibromialgia se les prescribe tomar suplementos de vitamina D. Y es que hay estudios que nos muestran una correlación entre síntomas depresivos y fatiga con niveles bajos de esta vitamina.

La vitamina D la conocemos porque su deficiencia puede favorecer el desarrollo del raquitismo en niños. Desde que se supo, la leche y los preparados de alimentación infantiles van enriquecidos con vitamina D.  

La vitamina D es liposoluble y se encuentra almacenada en la grasa. Su principal función es ayudar al organismo ha absorber el calcio, que junto con el fósforo, es esencial para la formación ósea. La vitamina D también ayuda a que los niveles de estos dos minerales se conserven en sangre a niveles adecuados. Regula las células y el sistema inmunológico.

Se le llama la vitamina del sol, ya que se sintetiza cuando nos exponemos a el. Unos diez minutos tres cuatro veces por semana serían suficientes para sintetizar la cantidad necesaria para el mantenimiento de la densidad ósea. También podemos incluirla en la dieta. Se encentra en los producto lácteos, en pescados grasos, ostras, cereales, margarina, leche de soja enriquecida.

Su falta puede favorecer en niños el raquitismo, antes mencionado, y en adultos enfermedades óseas: adelgazamiento de los huesos (ostopenia), osteoporosis (huesos porosos, débiles) y osteomalacia (huesos más blandos, que lleva a debilidad y dolor muscular). Si esta falta se prolonga más tiempo se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas de corazón, diabetes, enfermedades renales, inmunológicas o incluso cáncer.

Desde hace unos años hay expertos que reconocen encontrar una relación entre la baja producción de vitamina D y dolor crónico. Incluso algunos creen que considerando los niveles de vitamina D se podría hacer una diagnóstico diferencial de pacientes con dolor músculo-esquelético, fatiga crónica y fibromialgia.

He encontrado varios estudios en los que se constata que un porcentaje significativo de personas que padecen estas enfermedades tienen niveles bajos o déficit de vitamina D. También es cierto que la existencia de niveles bajos no tiene porque desarrollar complicaciones de este tipo. Lo importante es que poco a poco se van recogiendo datos que nos servirán para ir cercando el problema y encontrar una solución.

Un trabajo del doctor Luigi Ferrucci del Instituto Nacional de Envejecimiento en Baltimore recoge relación entre los niveles de vitamina D y depresión en adultos mayores. Estudió la evolución de los factores asociados a la pérdida de movilidad durante 6 años. Las mujeres con insuficiencia sufrieron un mayor deterioro anímico a los 3 y 6 años de estudio. Un test estandarizado mostró aumento de los síntomas depresivos en comparación con las mujeres que mantenían los niveles adecuados. En hombres la asociación no fue lo suficientemente sólida.

El estudio no prueba que los bajos niveles de vitamina D causen depresión, pero los autores señalaron que las personas con una baja proporción del nutriente tenían otras características predisponentes a desarrollar este trastorno. http://senalesdelostiempos.blogspot.com.es/2010/05/asocian-bajo-nivel-de-vitamina-d-con.html

En otro estudio realizado por los doctores Armstrong DJ, Meenagh GK, Bickle I, Lee AS, Curran ES, Finch MB del Departamanto de Reumatología Musgrave PArk Hospital de Inglaterra, investigaron a 65 pacientes con fibromialgia. Midieron los niveles en sangre de vitamina D y comprobaron su impacto sobre la ansiedad y la depresión. El 13,3% de los pacientes tenían niveles deficientes, el 56% niveles escasos y el 30,7% niveles normales. También apoya la implicación en los trastornos.

Existen artículos en los que los resultados no se han replicado. Debemos tener en cuenta que ni todas las personas que desarrollan este tipo de trastornos tienen déficit de vitamina D, ni este déficit siempre provoca problemas asociados de este tipo. También hay diferencias significativas dependiendo de la parte del mundo que estemos estudiando,ya que la exposición al sol y la alimentación son diferentes. Incluso parece que la genética también dice mucho, al igual que el color de la piel (las pieles oscuras sintetizan más difícilmente la vitamina D). Y sintetizarla es una cosa, pero es necesario que la absorción por el organismo sea correcta.

Ahora sabemos que trastornos como la fibromialgia, neuropatías, migrañas, dolores osteo-musculares, pueden estar asociados a bajos niveles de vitamina D. Quizá no sea concluyente en el 100% de los casos, pero merece la pena tenerlo en cuenta ya que, aunque no solucionemos el problema, podemos hacer que los síntomas mejoren significativamente. A muchas mujeres con fibromialgia se les ha prescrito un suplemento y han constatado una disminución de las molestias.

lunes, 13 de agosto de 2012

DEPRESIÓN Y FIBROMIALGIA

Es muy común escuchar y leer que la fibromialgia está directamente relacionada con la depresión. ¿De qué forma lo encontramos traducido en la clínica?

En numerosos estudios publicados podemos encontrar relacionada la fibromialgia con trastornos de ansiedad en sus diferentes manifestaciones, trastornos afectivos como la depresión y trastornos del sueño. Parece ser que los síntomas de ansiedad y depresión no son secundarios al dolor, sino que serían procesos independientes. Lo que consiguen es agravar y cronificar el curso de las enfermedades con dolor crónico. Suman a la situación que ya tiene el paciente malestar, inquietud, ánimo negativo, disminución de la capacidad de enfrentamiento y poca confianza en las propias capacidades de superar la situación en la que se encuentra.

Si miramos historias médicas de pacientes diagnosticados de fibromialgia podemos encontrar  comorbilidad con la depresión en al menos el 25% de los casos. Es una cifra alta si comparamos la comorbilidad de la depresión con otras enfermedades que cursan con dolor crónico, como la artritis reumatoide, donde no es tan alta.

Se han barajado muchas explicaciones de esta asociación. Esta claro que afectan el mecanismo del estrés crónico, el dolor crónico, el retraso del diagnóstico, la poca eficacia de los tratamientos, la frustración de no conseguir una mejoría total y recuperar su ritmo de vida anterior. A ello se suman los problemas laborales y las reacciones de su entorno social y familiar, que agravan los sentimientos de culpabilidad, desesperación y soledad.

Algunos signos y síntomas clínicos que podemos observar en fibromailgia relacionados con patologías mentales son:

- dentro del área afectiva: tristeza patológica, disforia, angutia, apatía, incapacidad de disfrutar. Para ellos es complicado transmitir lo que les ocurre, tanto a familiares como a profesionales de la salud, y porque son incpaces de enfrentarse de manera eficaz.

- dentro del área cognitiva: enlentecimiento del pensamiento, aparición de pensamientos negativos, rumiaciones, hipocondria, baja autoestima e ideas de desesperanza en su amplio espectro, inclso ideas suicidas.

- dentro de los síntomas somáticos aparece una fatiga generalizada, sobre todo a primeras horas del día, astenia, dolor en diferentes partes del cuerpo, cefaleas, trastornos digestivos, disminución en a líbido,...

- alteraciones en el ritmo circadiano, en el patrón de sueño y en los ciclos estacionales.

- dentro de los síntomas conductuales: llanto inmotivado, disminucion del rendimiento en diferentes áreas, tendencia al aislamiento.

Pero, estos síntomas ¿son causa o consecuencia de la fibromialgia? La verdad es que después de leer diversos estudios se puede concluir que la relación existe, pero no podemos asegurar en qué dirección funciona. Goldenberg et al. la describen como consecuencia e la depresión en un estudio realizado en 1986. En este caso los pacientes ya sufrían depresión en la mayoría de los casos a la fibromialgia, incluso familiares de primer grado sufrían síntomas depresivos.

Otros dicen que el estado de ánimo deprimido es consecuencia del síndrome fibromialgico, ya que es una respuesta a la frustración que siente el paciente por su incapcidad de realizar tareas con normalidad, las rumiaciones, la preocupación por actividades que causan más fatiga  dolor.

También se ha encontrado en muchos pacientes síntomas depresivos en el periodo desde que aparecen los primeros signos hasta que se resuelve el diagnóstico. Este desconocimiento, la preocupación por el origen de lo que ocurre, los cambios sufridos, la incomprensión de los que rodean a la persona, la incapacidad de dar a éstos una explicación a porque no puede realizar actividades cotidianas con normalidad, llevará a que los pensamientos negativos agraven notablemente el ciclo de dolor-ansiedad-tensión-dolor. Estos pacientes responden muy bien a terapias de reducción de ansiedad, lo que mejora el ánimo y reduce la intensidad del dolor.

Si hablamos con un grupo de pacientes que sufren de fibromialgia podemos observar que lo que más ansiedad les provoca son las actividades referentes a las relaciones interpersonales. Pensar en que van a estar en un ambiente que no les es conocido, con personas que no le conocen y pueden ser evaluados en algún aspecto. Saben que no son capaces de responder como otros a determinadas demandas por la fatiga y el dolor, por lo que asumir responsabilidades les agobia. Todo esto termina produciendo una bajada de autoestima que les invalida a veces más que el propio síndrome. Esta es la razón de su tendencia al aislamiento y de que se agrave la ansiedad y la depresión, a que disminuyen las oportunidades de refuerzos positivos y de contacto con otras personas.

Encontramos asociada muchas veces la fibromialgia con trastorno de la ansiedad generalizada. Se caracteriza por una preocupación excesiva,difícil de controlar, por sucesos o actividades la mayor parte del tiempo, con una duración de al menos 6 meses. Síntomas que podemos encontrar son: inquietud o impaciencia, fatiga, dificultad de concentración, irritabilidad,tensión muscular y alteraciones del patrón del sueño. 

Como podemos ver en lo expuesto hasta ahora,la depresión y la ansiedad se encuentran asociadas a la fibromialgia en un gran número de casos. Estas patologías psicológicas hacen que el síndrome se cronifique y que empeore la evolución de la enfermedad. Estudios han podido demostrar que las terapias dirigidas al control de la ansiedad y el uso de antidepresivos en algunos casos mejora los síntomas tanto ansiosos como la intensidad del dolor.


lunes, 23 de julio de 2012

ALIMENTACIÓN EN FIBROMIALGIA

Poco sabemos aún de manera concreta sobre las causas de la fibromialgia y, por tanto, de los tratamientos más eficaces. El objetivo es dirigir todas las acciones a la mejora de los síntomas que cada uno presenta, por lo que lo ideal es que el tratamiento sea lo más personalizado posible.

Cuando pensamos en tratamientos nos viene a la mente, en primer lugar, todo lo relacionado con medicación y las técnicas más invasivas. Pero no solemos tener presente que lo que comemos y como lo comemos determina en gran manera el funcionamiento de nuestro organismo y su sistema nervioso, algo que nos interesa en gran medida cuando los pacientes sufren fibromialgia.

Se ha visto que hay determinadas sustancias presentes en nuestro cuerpo que tienen alterados sus niveles en estos pacientes.

Los niveles de calcio suelen encontrarse por debajo de lo recomendable, lo que puede producir espasmos y calambres musculares. El aporte mínimo necesario para que no ocurra se puede cubrir con medio litro de leche o derivados lácteos.

El magnesio es un mineral que se encuentra por debajo de los niveles normales en los pacientes con fibromialgia. Es importante en los impulsos nerviosos y contracciones musculares. Su deficiencia también produce apatía, debilidad, calambres, estremecimientos musculares y problemas metabólicos. Podemos aportar magnesio con verduras de hoja verde, soja, arroz integral, levadura de cerveza, avellanas, nueces, almendras, cacao, germen de trigo, legumbres.
Con una dieta variada en la que estos consejos estén atendidos podemos equilibrar los niveles de estos componentes y mejorar los síntomas fibromiálgicos. Pero ocurre a menudo que los pacientes tienen un déficit inicial tan importante que necesitan aportes suplementarios de estos minerales. Esto debe ser valorado por un médico en todos los casos, el cual realizará las pruebas necesarias para diagnosticar la situación real de cada paciente para poder tratar el caso de manera particular.

Se ha demstrado como los suplementos de magnesio ayudan a reducir los episodios de dolor. Se aonseja tomarlo junto con ácido málico, que ayuda a la absorción de magnesio y a que los pacientes se encuentren menos cansados. Estos suplementos pueden provocar episodios diarréicos, por lo que debe controlarse la incorporación de los mismos a la dieta y las dosis.

Para los espasmos también puede ser beneficiosa la vitamina E y aminoácidos como la lisina y la arginina.

La vitamina C por sus prpiedades antioxidantes ayuda a conservar las células musculares contra la degeneración, lo que puede prevenir o mejorar los síntomas musculares. Los extractos de semillas de uva pueden reforzar la acción antioxidante de la vitamina C.

El hipérico, siempre bajo control médico dado que en determinadas dosis puede ser tóxico, se puede tomar en extractos normalizados con hipericina para dsiminuir la sensación de dolor y los síntomas depresivos.

La melatonina puede ayudar a dormir.

Una razón para poner atención en la dieta es que todo lo que tomamos afecta a nuestro estado anímico. El triptófano es un aminoácido que utiliza el organismo para sintetizar serotonina. Ésta, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor relacionado con el sueño saludable y el estado de ánimo. Su concentración en el cerebro está relacionada directamente con la cantidad de triptófano en el cerebro y en el plasma. Gracias a algunas investigaciones en el ámbito de la neurlogía se ha confirmado que la serotonina es muy abundante en las áreas del cerebro que dirigen elestado de ánimo y el afecto. Es por ello que los cambios en sus niveles afectan al ánimo, atuando también como reloj interno y determinando los ciclos de sueño y vigilia.

En los pacientes afectados de depresión los niveles de serotonina son bajos, lo que podría incrementar el dolor. En estos casos se recomienda aumentar el consumo de triptófano. Se puede encontrar en alimentos cárnicos, frutos secos y algunas frutas (kiwi, plátano). También incrementando productos con azúcares y almidones, ayudando al triptófano a llegar al cerebro. Los huevos y el queso también locontienen, pero serían necesarias grandes cantidades de ellos para obtener beneficios, lo que podría ser dañino para ael organismo. Las dificultades de nivelar el triptófano sólo con la dieta hace que se opte la mayoría de las veces por recetar suplementos.

Diversos estudios han relacionado el consumo de ácidos omega 3 con la mejora de los síntomas depresivos en la fibromialgia. El omega 3 es un ácido graso que disminuye los triglicéridos y previene problemas derivados de trombos. Los efectos que buscamos en la fibromialgia es el mejor funcionamiento cerebral, generando más cantidad de serotonina, y ya sabemos la relación de ésta con la depresión. También mejora los procesos inflamatorios. La ingesta recomendada es de 200 o 300 gramos diarios. De todas maneras el consumo debe estar por debajo de los 4 gramos diarios. Los podemos encontrar en pescados de agua fría (sardina, caballa, arenque, trucha, atún, anchoas), avellanas, lino, germen de trigo, lechuga, soja, coles, nueces...

En la fibromialgia nos encontramos también con la llamada hipoglucemia reactiva. Se produce por trastornos en la producción de energía a nivel celular y el aumento de las demandas energéticas derivadas de los cuadros inflamatorios, la adaptación continua al estrés,... Normalmente el paciente aumenta la ingesta de carbohidratos lo que aumenta los niveles de glucosa en sangre, a lo que el organismo responde aumentando la producción de insulina (cuya función es conseguir que la glucosa entre en las células para que éstas utilicen la glucosa como energía). Un 40 % produce cantidades desmedidas de insulina, lo que provoca la hipoglucemia reactiva,normalmente nocturna. Los síntomas que delatan esta hipoglucemia son cefalea, temblores, mareos, sudoración, taquicardia, ansiedad, incluso pánico.

La hipoglucemia reactiva sólo puede mejorar cuidando la dieta. Debe estar basada en azúcares simples e hidratos de carbono (arroz, pasta, patata), que hacen que no hayan grandes fluctuaciones en las glucemias. Los azúcares de las frutas (glucosa y fructosa) también son beneficiosos en cantidades moderadas. Así como la miel, la leche y las verduras dulces (remolacha, zanahoria).

El chocolate también es recomendable por su estimulación en la producción de serotonina. También es fuente de hierro y magnesio, así como potasio. Es un alimento delicado en estos pacientes por su alto contenido en grasa y por su función estimulante. Esto último debe ser tenido en cuenta por los pacientes más aquejados de jaquecas.

Algunos alimentos desaconsejados para los pacientes aquejados de fibromialgia:

- ricos en fósforo, azufre y cloro. Los más importantes son los productos que contienen aditivos, edulcorantes, conservas.
- ricos en oxalatos: espinacas, acelgas.
- ricos en grasas saturadas: carnes grasas, embutidos, mantequilla, lácteos enteros.
- ricos en purinas: marisco, carne roja, vísceras.
- vegetales que contengan solanina (toxina que actúa sobre los enzimas formadores de músculos, produciendo inflamación y dolor): tomate, pimiento, berenjena.
- alcohol, cafeína, sal y azúcares refinados.

Para terminar, algunos consejos generales:

- intentar mantener horarios regulares en las comidas,
- que las comidas no sean copiosas y se realicen 5 ingestas,
- coma despacio, tómate tu tiempo, haz de las comidas un momento relajado,
- no cama antes de dormir,
- evite las grasas saturadas y lácteos
- coma alimentos sin aditivos, en lo que sea posible.

Espero que estos apuntes sean de ayuda para los interesados y afectados por la fibromialgia. Es cierto que estas pautas en la alimentación no resuelven los problemas a los que estos pacientes se enfrentan, pero también lo es que mejorando nuestros hábitos podemos hacer que los síntomas disminuyan de manera notable, lo cual no es poco en esta situación.

jueves, 21 de junio de 2012

TRATAR FIBROMIALGIA, también con hipnosis

La fibromialgia puede ser tratada desde diferentes corrientes psicológicas. El enfoque cognitivo-conductual, que es el más utilizado en el paciente fibromiálgico hasta el momento. Ha demostrado que ciertas técnicas psicológicas ayudan a manejar los síntomas presentes. Los objetivos con este tratamiento son: el alivio de dolor, reducción de las consecuencias derivadas del mismo evitando la limitación de la actividad de la vida diaria, y disminución de las conductas de dolor.

Entre otras encontramos las siguientes técnicas:

- Psicoeducación. Se intenta que el paciente tenga una implicación activa ante su enfermedad. Se le entrena para que identifique las situaciones de estrés, ansiedad o malestar y sea capaz de ver como correlacionan con  la aparición o el cambio de intensidad del dolor y la fatiga. De la misma manera se le instruye para que sea consciente de como la inactividad y los pensamientos obsesivos relacionados con la enfermedad contribuyen a la percepción del dolor. Es una forma indirecta de actuar sobre estos síntomas. Animándoles a tener una vida activa se potencia los mecanismos naturales de regulación del dolor.

Un objetivo importante es que el paciente sea consciente de la enfermedad que tiene y de las herramientas que posee para enfrentarse a los problemas que se le van presentando. De esta manera se enfrenta a la enfermedad de una manera activa, no dejando que el dolor dirija condicione su vida. Cuando el paciente puede comprobar que con poco que haga gana mucho se convence de que esta enfermedad puede ser menos invalidante de lo que creía.

- Reducción del estrés y la ansiedad. Se le entrena a detectar cuándo el estrés y la ansiedad aumentan, dándole herramientas para reducirlas. Entre ellas están las técnicas de relajación con las que se reduce la tensión muscular y la frecuencia cardíaca, mejorando la calidad de vida y los trastornos del sueño asociados. Con el tiempo la persona entrenada percibe cuando la tensión aumenta y es capaz de observar sus propias sensaciones corporales, pudiendo responder ante ellas.

La respiración controlada entra dentro de las técnicas de reducción de estrés, consiguiendo minimizar la percepción de dolor y reducir la ansiedad. Aumenta la percepción de autocontrol.

Lo anterior debe completarse con una programación de actividades, de manera que evitemos el sendentarismo al que tienden por el dolor y la fatiga, mejorando la calidad de vida del paciente y consiguiendo que aumenten las experiencias positivas y las actividades a las que la persona da valor, siendo una inyección de positivismo.

- Cambio de las creencias, pensamientos. El discurso que tenemos en nuestro autodiálogo tiene mucho peso en cómo nos enfrentamos a los problemas que se nos presentan. Frases como "ya no puedo más", "esto es demasiado duro", "no puedo hacer nada por solucionarlo", son mensajes negativos que nos dirigimos a nosotros mismos, de los que se deriva una creencia de que será imposible dominar el dolor o salir de una situación tan dura. En cambio, si conseguimos ser conscientes del control que tenemos sobre determinados aspectos y nos valoramos como capaces, la actitud ante la situación será más positiva y posiblemente la capacidad de superación aumente.

Se entrena en control atencional, haciendo que el paciente desvíe la atención del dolor. Con ello se disminuye el circulo de pensamientos en el que hay obsesión por el dolor y fijación en él. La parada del pensamiento es otra técnica cognitiva que consigue romper la hipervigilancia del dolor, la ansiedad anticipatoria y maneja el mantenimiento de pensamientos negativos. La segunda parte de esta técnica es la incorporación de automensajes positivos en el autodiálogo de la persona.

- Prevención de recaídas. Aunque consigamos los objetivos propuestos, es posible que en un determinado momento la situación nos supere y creamos que hemos retrocedido en el proceso. Lo normal en el proceso es que esto ocurra y el paciente debe saberlo. Se dota a la persona de herramientas para enfrentarse a momentos duros, evaluando la situación y poniendo en marcha los recursos de que dispone.

Puede aplicarse de manera individual o grupal. Generalmente se lleva a cabo en formato grupal, a o largo de una media de 8-10sesiones. Se realiza un programa de psicoeducación y una programación de actividades. La terapia individual puede estar indicada para completar el tratamiento en pacientes con problemas asociados como depresión o ansiedad.

Se ha demostrado la utilidad de la terapia cognitivo-conductual en el tratamiento de la fibromialgia, aumentando el autocontrol y la autoconfianza en sus propios recursos para hacer frente a los síntomas de la enfermedad.

Pero en la actualidad vemos que este tipo de tratamiento tiene sus limitaciones. Es por ello que se están intentando ciertas combinaciones de técnicas, como por ejemplo la hipnosis. Este mismo año, la revista Journal of pain ha publicado un trabajo de varios miembros de la Clínica del Dolor del Hospital Universitari Joan XXIII de Tarragona en el que revelan la eficacia de la hipnosis en el tratamiento de la fibromialgia. Se realizó un estudio en el que se comparó un tratamiento cognitivo-conductual frente al mismo tratamiento pero completado con sesiones de hipnosis.

Los pacientes fueron asignados de manera aleatoria a una de las condiciones experimentales: 
- terapia cognitiva conductual multicomponente; 
- terapia cognitivo conductual más hipnosis (14 sesiones semanales de 120 minutos de duración) y 
- grupo de control (tratamiento farmacológico estándar). 

Las variables atendidas fueron: intensidad del dolor percibida, catastrofismo (ideas negativas sobre el dolor), malestar psicológico, funcionalidad y alteraciones del sueño. Se realizaron medidas antes del tratamiento, inmediatamente después y en un seguimiento a los 3 y 6 meses.

Los resultados indican que:
- los pacientes con fibromialgia que recibieron terapia cognitivo-conductual multicomponente o terapia cognitivo-conductual multicomponente más hipnosis mostraron una mayor mejoría que los pacientes del grupo de control,

- añadir la hipnosis mejora la efectividad de la terapia cognitivo-conductual multicomponente. Anadir la hipnosis no aumenta la duración del tratamiento.

Podemos concluir que la terapia cognitivo-conductual es más eficaz cuando se emplea junto con sesiones de hipnoterapia, potenciándola. La hipnosis aporta una mejoría de todos los síntomas asociados a la parte emocional del síndrome como la intensidad del dolor, las alteraciones del sueño, descenso de los niveles de angustia y catastrofismo.

miércoles, 20 de junio de 2012

FIBROMIALGIA

La fibromialgia es una enfermedad de causa desconocida todavía, un misterio de la medicina. Es un síndrome, es decir, se diagnostica por la presencia de un conjunto de síntomas. El principal es un dolor generalizado y agotamiento profundo. 

El nombre deriva de "fibro" o tejidos fibrosos, "mios" o músculos y "algia" o dolor. El dolor se produce en los tejidos blandos alrededor de las articulaciones, sin causar hinchazón, y en el resto del cuerpo. Los síntomas que pueden evidenciarse directamente son escasos, por lo que se le ha denominado muy a menudo "invalidez invisible".

El dolor fibromiálgico es generalizado, difuso. Existen 18 "puntos sensibles" que pueden ser especialmente dolorosos cuando se presionan (para el diagnóstico suelen estar afectados al menos 11). Entre los más comunes están los codos, los hombros, las rodillas, las articulaciones de la cadera, el cuello y la parte trasera de la cabeza. La intensidad y localización puede variar cada día o incluso dentro de una misma jornada. A algunas personas les impide llevar una vida normal incluso le puede limitar las actividades más sencillas. A otras les produce molestias más leves.

Al dolor le acompañan otros síntomas como fatiga, cansancio, trastornos del sueño, hipersensibilidad sensorial (a la irritabilidad del frío, a los ruidos, al tacto o a la luz), hormigueo en brazos y piernas, cefalea, anquilosamiento, problemas digestivos, mareos... Informan también de ciertos problemas cognoscitivos que varían de un día a otro, como dificultades de concentración, de memoria, lentitud mental, sentirse abrumada cuando se tienen varias cosas que hacer. También se encuentran asociadas en muchos casos depresión y ansiedad, pero no son, como muchas veces se ha diagnosticado, la causa de la fibromailgia sino que son acompañantes habituales de la enfermedad. Es posible que sean resultado de los dolores o de le fatiga con una duración tan dilatada, por la frustración de no conseguir solución al problema o también parece que pueden tener su origen en cambios bioquímicos cerebrales que producen cambios en el estado de ánimo, contribuyendo también a la fibromialgia.  Estos síntomas más cognitivos hay que tratarlos siempre pero sabiendo que el origen del problema es otro. 

Se sabe que la fibromialgia afecta a más mujeres que hombres. En los aspectos epidemiológicos la incidencia de la fibromialgia en mujeres vs. hombres es de 9/10 mujeres por cada hombre La prevalencia en la población general es de entre un 3,5 y un 6%. Entre los 20 y los 52 años es la edad promedio de personas afectadas de fibromialgia. Igualmente se han hallado manifestaciones de fibromialgia en jóvenes y niños.

A menudo es mal diagnosticada, no encontrando beneficios en los tratamientos pautados. El diagnóstico para muchas de estas personas es un camino largo. Los síntomas principales son dolor generalizado y fatiga, que también son comunes en otras enfermedades con el Síndrome de Fatiga Cronica, la artritis o algunos casos de hipotiroidismo, esta es la causa de que deban descartarse cada una de las posibilidades. Además de que hasta la actualidad es una enfermedad que cuesta que sea entendida, incluso por el personal sanitario.

El tratamiento es sintomatológico. Es decir, hasta el momento no se ha podido encontrar una cura, por lo que se intenta un manejo de los síntomas utilizando medicaciones para el tratamiento del dolor, mejora de la calidad del sueño, ejercicio físico gradual, reducción de estrés, tratamiento de las enfermedades asociadas. El tratamiento psicológico individual o grupal también es común. No es una enfermedad mental, pero gran parte de estos pacientes sufren problemas psicológicos asociados que pueden ser tratados y mejorar la calidad de vida.

Actualmente se están utilizando tratamientos relacionados con hipnosis en este tipo de pacientes con resultados alentadores. Se basa en que el sufrimiento tan marcado en los pacientes con fibromialgia está ligado estructuras emocionales disfuncionales que se modifican, así como un manejo más adecuado de los síntomas, sobretodo del dolor.