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Bienvenido a este pequeño rincón en el que intentaremos acercarnos a temas relacionados con la psicología más actual, además de compartir lecturas y reflexiones interesantes. ¡Espero que lo disfrutes!
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miércoles, 14 de mayo de 2014

¿Debo coger en brazos a mi bebé cuando llora?

Nuestro bebé llora, nos inclinamos a cogerlo y escuchamos una voz que nos dice: "no lo cojas mucho en brazos que se acostumbra". ¿A cuántas mamás o papás de los que están leyendo esto les es familiar esta escena?
mama con bb
Es una creencia instaurada en nuestra cultura el pensar que el contacto piel con piel habitual de la madre, si es en respuesta a los lloros del bebé, esta reñido con un buen desarrollo de la independencia del niño. Nos transmiten la idea de que meciéndolo en nuestros brazos cuando llora, llorará y llorará sin fin hasta que consiga lo que quiere, incluso lo seguirá haciendo de esta manera durante el resto de su vida. Afortunadamente, estas ideas están dejando paso a otras mucho más realistas y beneficiosas para el desarrollo emocional y físico de nuestro niño.
Cuando un bebé nace pasa de el único entorno que conoce, el útero, un lugar tranquilo, acuoso, oscuro, donde está en continuo movimiento (continuamente mecido), a un entorno desconocido e inquietante, con mucha luz, muchos estímulos sensoriales desconocidos, tiene que aprender como adaptarse. Entra dentro de la lógica pensar que este cambio le supone un nivel de estrés importante. A esto debemos sumar que los bebés procesan la información por canales sensoriales y emocionales, todavía no son capaces de racionalizar lo que ocurre, ni poner nombre a las cosas. No podrán hacerlo de manera correcta hasta los 3 años, y todavía después queda un largo camino para que pueda desarrollar completamente todas las capacidades cognitivas.
Si tu bebé llora es porque necesita algo: tiene hambre, está incómodo porque hay que cambiarle el pañal, tiene cólicos, tiene frio,... o necesita contacto. Hay que atender su llamada como con cualquier otra necesidad. Gracias a los abrazos y los besos que le damos interpreta que está seguro, que alguien más poderoso y que le quiere le protegerá de cualquier peligro que pueda acontecer, que hay alguien dispuesto a cubrir cualquier necesidad vital que tenga. Aquí están los cimientos del apego tan necesario y de un desarrollo emocional y de autoestima futuro.
Pero además hay algunas investigaciones que van esta línea y la apoyan. Lo que conseguimos cuando cogemos al bebé en brazos es estimular sus sentidos: el olfato, el tacto, el gusto, incluso el oido. Escucha latidos del corazón de alguien muy conocido, su madre, lo que le da tranquilidad, su voz al hablarle o cantarle. Desde que nace el primer olor que registra es el olor corporal de su madre, su temperatura, su tacto. Todo ello hace que sea más fácil que se sienta protegido y seguro. Regulamos su sistema nervioso. Las experiencias positivas en la infancia están relacionadas con mayores conexiones neuronales. El que el bebé se sienta seguro y querido hace que se enfrente al mundo de una manera más tranquila, sin estrés, y así pueden asimilar toda la información que tienen disponible en su entorno.
Si hacemos caso a los consejos que nos dan ciertas personas y le dejamos llorar y llorar ¿qué ocurre?. En ese caso el bebé llegará un momento que deje de llorar y llorará menos, efectivamente, pedirá menos ayuda, total, nadie va a responder a esa llamada de auxilio. La mayoría de los bebés que se encuentran en este caso tienen que aprender a calmarse por si solos, a defenderse solos de las posibles amenazas. Pero lo harán sin haber tenido la oportunidad de estrechar lazos con las personas que le quieren y cuidan, se perderán oportunidades de desarrollar los sentidos, de oler a su madre, de conocer su tacto. Será más difícil obtener el apego deseado, y nos perderemos oportunidades de tenerlo tan cerca. Y es probable que grabe en su memoria un patrón en el que, si alguna vez siente alguna amenaza, piense que esta sólo ante ella, responda con hiperatención y ansiedad, que es lo que ha aprendido.
Podemos además estar tranquilos ya que no es una conducta adictiva. Tengamos en cuenta que esta necesidad de contacto evolutivamente termina por pasar, llega un momento en el que ya no lo solicitará a no ser que tenga miedo, necesite protección, esté triste... Llega una etapa en la que lo que querrá es correr, explorar, interactuar con otros,...
Y si todo esto no termina de convenceros, os enumero otros beneficios que encontramos en el contacto madre/padre hijo:
- favorece la lactancia materna,
- favorece la expulsión de gases y con ello la disminución de los cólicos,
- se les estimula la atención, miran desde otro punto de vista  tienen más estímulos a su alcance,
- favorece el desarrollo correcto de las caderas, ayudando a evitar displasias,
- ayuda a evitar la plagiocefalia (alteración en la formación del cráneo por estar mucho tiempo "aplastada" contra una superficie),
- les ayuda a dormir,
- engordan más y
- lloran menos.
Son muchas las ventajas de responder a su demanda de cariño. Así que mi consejo es que justamente ese, calmarlo, acariciarlo. Podemos aprovechar los masajes que le damos a lo largo del día para estrechar lazos con él y decirle todo lo que le queremos de la mejor manera que él entiende. Acerquémonos a la cuna cada vez que llore, toquémosle suavemente, que sepa que estamos atentos a lo que le pasa y que puede dormir tranquilo. Y no nos preocupemos por malcriarle, si le cogemos en brazos y se calma es muy buena señal. 
Más adelante hablaremos a partir de que momento ese llanto comienza a tener otras funciones y como actuar.

Cómo ayudo a mi hijo a no asustarse en la oscuridad

Hay que tener presente que los niños no están exentos de temer. Conforme se va desarrollando su sistema nervioso y su capacidad de conciencia, saben que hay peligros que deben intentar evitar. La mayoría de estos miedos son evolutivos, les ayudan en su desarrollo y conocimiento del mundo, y en la creación de los esquemas mentales que funcionarán en su mente en un futuro.
Imagen
El miedo a la oscuridad es uno de esos miedos. Suele aparecer hacia los 2 años, a veces un poco más tarde. Y lo seguimos encontrando hasta los 6 o 7 años. Podemos decir que a los 9 ya estaría superado. Aunque nos encontramos a adultos que no lo han superado.
No tienen miedo a la oscuridad en sí misma. Aquí la mente juega un papel importante, ya que cuando tenemos un miedo lo que hacemos es anticipar un peligro potencial. Los niños temen el abandono, la separación con los padres, que aparezcan monstruos u otros seres que les dan miedo, miedo a que alguien les quiera hacer daño. Es por ello que, si tenemos presente esta idea, será más fácil para nosotros ayudarles a superar este miedo.
Hay que tener en cuenta la gran imaginación de los pequeños. Una sombra o un ruido no esperado puede ser asociado rápidamente con alguna escena que ha visto en la televisión o con algún pasaje que les ha asustado de alguna historia que han oído.
Rutinas
Irse a la cama no es del agrado de ningún niño. Se termina el tiempo de juego y de disfrute con los padres y tiene que irse a su cuarto, quedarse solo y dejar las aventuras aparcadas. Podemos hacer que los últimos ratos antes de acosarse sean agradables y nos vayan calmando para que sea más fácil conciliar el sueño.
La secuencia dependerá de cada uno, pero lo importante es que el esquema siempre sea el mismo. Por ejemplo, nos duchamos, luego cenamos, jugamos un ratito a algo muy tranquilo (o pasamos un rato juntos haciendo algo que no nos active), vamos al baño y nos lavamos los dientes, vamos a la cama, leemos un cuento.
Cuentos
Los cuentos infantiles suelen tener pasajes en los que la trama se complica, aunque su final sea positivo. Esto provoca que los niños se planteen ciertas cuestiones que en ellos aparecen,adaptándolas a su experiencia más cercana. Esto es normal y suele ayudar a superar dificultades que se van encontrando. Pero en algunos casos el efecto es contrario. Si observamos que nuestro hijo nombra alguna de estas escenas en el momento en el que nos habla de su miedo, podemos evitar esta clase de cuentos durante un tiempo y contarle historias más positivas.
Una pequeña luz
Es importante no dejar la luz encendida de su cuarto, pero podemos dejar un pequeño piloto en una esquina, que le deje ver que nadie está en la habitación. Incluso dejar algo entreabierta la puerta del pasillo y que entre luz del cuarto en el que estamos los apás, así estará tranquilo de que estamos cerca.
Tranquilizarle
Si el niño nos llama asustado debemos acudir. Hay que intentar no encender la luz de la habitación. Nos acercamos, le tranquilizamos, y volvemos a salir, dejando las mismas condiciones (luz,...) que antes. Deba saber que tiene que dormir solo y en su cama,no debe levantarse no venir al dormitorio de mamá y papá, pero que puede contar con que nosotros estaremos muy cerca si nos necesita.
Un muñeco
Tener un muñeco con él en los momentos de miedo puede tranquilizarles. Puede dormir con su muñeco favorito, o con algún superhéroe que lo proteja. Si es mayor y no quiere, puede tenerlo simplemente a mano por si esa noche lo necesita.
Jugar en la oscuridad
Esto les ayuda mucho a familiarizarse con ella, viendo que no aparece ningún ser fantástico y que no ocurre nada malo. Podemos dejar la habitación a oscuras y realizar algún juego, empezando con poquito tiempo y adaptándonos a la evolución de su miedo.
Tener una linterna en alguno de estos juegos puede ser de ayuda, además de muy divertido.
Estas son algunas pautas sencillas que pueden ayudarnos a ayudar a nuestro hijo a no asustarse en la oscuridad. Como hemos comentado al principio, hay que saber que estos miedos suelen pasarse solos con un poco de tiempo. Si vemos que la situación se complica y que el miedo pasa a ser una fobia que no le deja llevar una vida normal, podemos buscar consejo a un profesional que nos oriente en el caso concreto que nos encontremos.
Fuentes: Méndez, F.X. (2013). Miedos y temores en la infancia. Ayudar a los niños a superarlos. Madrid. Pirámide.
Foto: http://www.freepik.es/. Image ID: 1261068

lunes, 3 de junio de 2013

APLICACIÓN "MAMÁFELÍZ"

Sabemos que la depresión post parto afecta alrededor de 1 de cada 10 mujeres que dan a luz. Hasta no hace mucho era un problema poco atendido, pero ahora se ha constatado su importancia y que existen maneras de tratarla.

La tarea pendiente sigue siendo la detección precoz, con el fin de poder adelantarnos a su aparición y así disminuir la intensidad de los síntomas y su repercusión en la familia. Hace unos meses fue publicado el trabajo que están realizando investigadores de la Universitat Jaume I y la Universidad de Zaragoza. Se tata de un programa informático llamado "MamáFelíz" http://mamafeliz.es/. Su objetivo es detectar y prevenir alteraciones emocionales que pueden darse durante el embarazo y tras el parto, de esta manera, se podrá intervenir en casos que se consideren dentro de la depresión post parto.

La aplicación está en fase de estudio de campo. Están participando cerca de un centenar de mujeres embarazadas de la comunidad Valenciana y de Aragón y pronto intervendrán mujeres de otras comunidades como Castilla y León, Madrid, Cataluña, Andalucía.

MamáFelíz permite medir los factores de riesgo para la aparición de alteraciones emocionales. También rastrea información sociodemográfica, clínica y obstétrica, pudiendo dar a las participantes un perfil más completo de su caso. "Hasta ahora no se había medido conjuntamente todas las variables que predisponen a padecer depresión durante o después del embarazo, a pesar de ser algo muy habitual", afirma Jorge Osma, investigador principal del proyecto.

Ya existen estadísticas que nos dicen que un 48% de las mujeres habían tenido depresiones previas, lo que incrementa el riesgo a padecer recaidas y hasta un 20% empezaban a tener síntomas depresivos ya durante el embarazo".
Otro factor de riesgo que aparece en el 48% de los casos son los sentimientos de ambivalencia, alternando emociones positivas hacia la maternidad y el recién nacido con emociones negativas como miedo, ansiedad, dudas.
Existen muchas variables a tener en cuenta, entre ellas las alteraciones del sueño que pueden aparecer, sucesos vitales, historia familiar psicopatológica, el apoyo social, los problemas con la pareja. Es importante recopilar datos de la historia personal como abortos anteriores, problemas de ansiedad. Variables socioeconómicas como el cambio de las condiciones de vida (38%)o de las condiciones laborales (28%) tienen mucho peso en algunos casos. 

Hasta ahora la aplicación se está desarrollando para evaluar y detectar la depresión post parto, pero el objetivo es poder prevenir e incluso intervenir en los casos encontrados. Se busca que internet sea un gran aliado en este tipo de intervenciones complementando a la atención psicológica presencial. Osma afirma que "el Sistema de Salud de Inglaterra integra ya aplicaciones de terapia on-line para el tratamiento de depresiones".

Si alguien está interesado en participar en el estudio y obtener un seguimiento de su estado emocional a lo largo del embarazo puede hacerlo en los centros colaboradores o a través de la aplicación "MamáFelíz: una plicación infomrática para la evaluaión y la prevención de la depresión postparto" http://mamafeliz.es/. Se realiza el seguimiento en los periodos que van de la 20 a a 26 semana de gestación, y de la 30 a la 36, así como a las 2, 4 y 12 semanas tras el parto.

El equipo investigadoe des estudio está formado por personal de la Universitat Jaume I de Castellón, La Universiad de ZAragoza y CREOS (Centro de psicoterapia y formación S.L.). Cuenta con el patocinio de la Agencia Valenciana de Salut de la Generalitat Valenciana. La fundaciónUniversitaria Antonio GArgallo del Gobierno de Aragón.
Centros colaboradores: en la provincia de CAstellón están el Hospital La Plana de Vila-Real, el Hospital NISA Jaime I y los centros de salud de Nules, Vila-Real, Burriana, Betxi, Artana y Castellón. E Aragón: el centro de alud Teruel Ensanche y el Hospital Provincial de Huesca.

¿BABY BLUE O DEPRESIÓN POSTPARTO?

"Por fin ha llegado el gran día, ha nacido el bebé deseado durante tanto tiempo. Todos a su alrededor muestran felicidad. Pero hay una persona que no puede disfrutar de ese momento como el resto... su madre". En ocasiones encontramos historias que tienen de trasfondo este esquema. La mamá se encuentra triste, irritable, de bajón, sin ganas de hacer nada, incluso ansiosa y con problemas para dormir.

Ésto preocupa, aumenta el desconcierto y la ansiedad ya que no coincide con los sentimientos que esperamos que un bebé recién nacido despierte en una mujer que acaba de dar a luz. Es por eso que vamos a intentar encuadrar esta experiencia.

Lo primero decir que es un fenómeno más frecuente de lo que se piensa. Entre el 60 y el 80 % de las mamás sufren la llamada "baby blue"después del parto. Puede durar desde unas horas, a unos días y hasta incluso dos semanas. Es una tristeza o una depresión leve, suele remitir espontáneamente es ese tiempo. Suele demostrarse por llantos sin explicación, disminución de la motivación para realizar cualquier actividad, falta de energía.

Es un proceso adaptativo. Nuestra fisiología debe ayudarnos en momentos en los que nuestro cuerpo se enfrenta a procesos en los que nuestro equilibrio se ve amenazado. Debemos reponernos del estrés que supone un parto, descansar. Así como enfrentarnos al cambio hormonal que nos invade en esos momentos. La progesterona y los estrógenos descienden de manera acusada después de dar a luz, algo que se puede manifestar alterando el estado de ánimo. La serotonina también se altera. Aquí entra en juego otra hormona que juega varios papeles: la oxitocina. Ésta ejerce una función euforizante y se segrega al dar el pecho o al tener contacto con el bebé, lo que nos demuestra que el contacto con el bebé es muy importante.

Y, por si esto fuera poco, este estado de ánimo facilita que afloren miedos que teníamos más o menos controlados hacia lo desconocido, hacia responsabilidades reales nuevas y que nos pueden desbordar.

El baby blue hay que diferenciarlo de la depresión post parto, dos problemas que muchas veces pueden confundirse. Si los síntomas persisten más de dos semanas debemos acudir a un profesional para descartar que realmente se trate de una depresión postparto y pueda atenderse adecuadamente.

La depresión post parto cursa con síntomas similares a otras depresiones, dándose tras el nacimiento del bebé. Afecta a una de cada 10 madres. Lo desconcertante es que muy poquitas veces hay alguna razón para que esta tristeza se desarrolle.

Encontramos tristeza que se traduce en ganas de llorar, infelicidad, culpabilidad por no estar contenta en un momento tan importante. No tiene porque ser continua, se suele alternar buenos y malos momentos, pero no disfruta como debería. También se irrita con facilidad y se siente incomprendida por las personas que más le quieren, incluso no se atreve a admitir lo que está sintiendo.

Falta de apetito, insomnio, cansancio extremo. Las situaciones que se encuentra le desbordan con facilidad, les cuesta organizarse con el bebé y vive situaciones de verdadera ansiedad. Ésta puede reducirse en una preocupación extrema por el estado y los cuidados del bebé. En algunos momentos incluso sienten rechazo por él, por las situaciones que viven con ellos y que su bloqueo no les permite manejar con facilidad.

La relación con el marido se ve trastornada. No pueden compartir lo que les ocurre y le suele costar mucho tiempo comenzar a tener encuentros sexuales.

No podemos adelantarnos y saber que mujer sufrirá depresión post parto y quién no. Pero sí que hay factores que sabemos que predisponen, aunque hay que tener en cuenta que no siempre se dan, entre ellos tenemos: haber sufrido una depresión en algún momento de la vida, un bebé prematuro o con algún problema, trastorno premenstrual severo, no sentirse apoyadas por la pareja o un acumulo de problemas vitales. Por supuesto, están las alteraciones hormonales que hemos nombrado antes, pero muchos estudios se han realizado y no se han llegado a conclusiones, ya que parece que las comparativas entre los niveles hormonales de las mujeres que la sufren y las mujeres que no dan explicación a la aparición de la depresión post parto.

Hasta aquí el planteamiento del problema, pero ¿qué podemos hacer si finalmente se confirma que alguien padece depresión post parto?

Es imposible decir con certeza que mujer sufrirá este trastorno, por lo que pocas "vacunas" podemos utilizar. Sí que podemos es informarnos bien de los problemas que nos encontraremos tras la llegada del bebé, intentar adelantarnos a situaciones, entrenándonos en ellas.

Una vez que el problema aparece lo más importante es que la mamá lo acepte y hable de ello con su familia y con profesionales de la salud, a pesar de la vergüenza y la culpa que suele aparecer por tener esas emociones que consideran "no naturales". La mayoría de los sanitarios conocen este problema y sabrán orientarla para encontrar la mejor ayuda. El tratamiento tiene un éxito notable. Si la pareja y la familia se involucran la evolución es más positiva, también para ellos que habrán vivido momentos que les costará entender y que no sabrán muy bien como ayudar a la mamá.

Y terminemos con algunos pequeños consejos que pueden ayudar a llevar mejor algunos "blue moments". Intente no cargarse con todas las responsabilidades que conlleva el bebé, apóyese en su pareja o en alguien de confianza para poder tener momentos de descanso y de intimidad. Es importante intentar alimentarse adecuadamente y dormir bien, hay que encontrarse bien para poder atender al bebé y ver las cosas con tranquilidad. No descuidemos la relación con el papá, comuniquémonos con él para que entienda lo que ocurre y sepa que les hacemos participes de ello. También es importante ir poco a poco buscando momentos de intimidad con él, pequeñas caricias y abrazos harán que nos encontremos cada vez más cómodos para reencontrar los encuentros sexuales que toda pareja necesita. Y por último, no seamos hipercríticos con nosotros mismos, el tener un niño nos enfrenta a situaciones desconocidas pero son abarcables, pidamos siempre que lo necesitemos ayuda, no lo sabemos todo y no tenemos porque poder con todo.