Esta es la pregunta que lanza a la sociedad científica Denise Park, psicóloga experimental en Dallas que está dedicando su vida profesional al estudio del envejecimiento cerebral. Tras mucho tiempo dando por seguro que el tener la mente activa con ejercicios habituales de manera regular conseguiremos mantener joven y en buen funcionamiento nuestra mente durante mas años, nos llega la noticia de este estudio que revela que, para que esto se consiga, no vale cualquier actividad deben ser actividades que nos supongan un esfuerzo.
El grupo de psicólogos estadounidenses que trabajan con Park van a publicar en la revista Psychological Science los resultados de un estudio que revela que actividades poco exigentes como escuchar música clásica o hacer crucigramas no producen efectos tan beneficiosos como quizá aprender fotografía, ya que requieren menos esfuerzo cognitivo.
Denise Park comenta en una nota de prensa en la revista de la Association for Psychological Science que "parece que no es suficiente con hacer algo, es importante hacer algo que sea desconocido y mentalmente desafiante y que proporcione una amplia estimulación mental y social". Apunta que "cuando estás dentro de tu zona de confort puede que estés fuera de tu zona de mejora".
El estudio realizado en el que se basan para hacer estas afirmaciones se realizó con 221 individuos con edades comprendidas entre 60 y 90 años. Tuvieron que realizar una determinada actividades durante 15 horas distribuidas a la semana durante 3 meses.
Había diferentes actividades que fueron distribuidas de manera aleatoria entre los participantes. Un grupo tuvo que aprender nuevas habilidades: aprender fotografía, hacer una colcha o ambos. El otro grupo realizó actividades como crucigramas o escuchar música clásica, algo que requiere menos esfuerzo. Para poder controlar la influencia de las relaciones sociales, algunos de estos últimos fueron incluidos en grupos sociales que realizaban excursiones o actividades de ocio.
Los resultados recogidos indican que los participantes que fueron asignados al grupo que aprendía nuevas habilidades mejoraron en las pruebas de memoria en comparación con el grupo que realizó actividades sociales o no exigentes.
La investigadora comenta que "los resultados sugieren que no es suficiente con comprometerse, sólo los grupos que se enfrentaron con un desafío mental continuo y prolongado mejoraron".
Podemos pensar entonces que para mejorar nuestra capacidad memorística y nuestro funcionamiento cognitivo es necesario realizar actividades que impliquen participación activa por parte del individuo y que necesiten de la memoria de trabajo, la memoria a largo plazo y procesos cognitivos de alto nivel.
Por ahora no tenemos más datos, los investigadores han anunciado que realizarán un seguimiento a largo lazo de los participantes en el estudio, ya que estos resultados tienen una gran importancia para la prevención de enfermedades.
Los resultados cobran importancia, ya que la población envejecida aumenta en nuestra sociedad. El aumento de la esperanza de vida, los avances médicos y la baja natalidad, hacen que sea realmente importante el cuidado de las funciones cognitivas.







