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Bienvenido a este pequeño rincón en el que intentaremos acercarnos a temas relacionados con la psicología más actual, además de compartir lecturas y reflexiones interesantes. ¡Espero que lo disfrutes!
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miércoles, 2 de abril de 2014

DÍA MUNDIAL DEL AUTISMO: EN EL CAMINO

El autismo es un trastorno que afecta a uno de cada 175 niños. En España no tenemos cifras oficiales, se estima que haya unos 35.000 menores afectados y 350.000 adultos (estas cifran varían mucho de unas estimaciones a otras). Pero a pesar de la alta prevalencia, hay mucho que se desconoce sobre las personas afectadas por algún trastorno del espectro autista.

Las cifras que se publican anualmente, nos dicen que han aumentado los casos de autismo en las últimas décadas. Pero ¿eso quiere decir que hay más casos? ¿o es que el diagnóstico es más certero?. Podemos decir que hay varios factores que influyen en estas cifras. Hay nuevas pruebas de detección y diagnóstico, más evolucionadas. También ha cambiado la linea de inclusión, habiendo casos que ahora se engloban dentro del espectro autista que antes no se consideraban. Anteriormente había casos como no diagnosticados, personas "diferentes", "menos sociables", pero que han podido desarrollar habilidades suficientes para defenderse en la vida. Seguramente hayan elegido trabajos con poca necesidad de contacto social y su vida sea más bien solitaria. 

Lo importante no es que la cifra sea más alta, si no que tenemos la oportunidad de conseguir que más afectados se beneficien de un diagnóstico precoz y de actividades de intervención desde edades más tempranas. Es importante que nuestros hijos se desarrollen correctamente en el área física, que alcancen una talla, un peso. Pero debemos atender también a su desarrollo psicomotor. El diagnóstico precoz es complicado, la mayoría de los casos no se diagnostican antes de los 18 meses, incluso en el caso del trastorno de Asperger el diagnóstico suele confirmarse pasados los 4 años. Es complicado que los padres puedan ser conscientes de algunos de los signos que nos alertan, por eso se está haciendo fuerza para que aumente el número de profesionales formados presentes en centros sanitarios y educativos que puedan llamar la atención sobre cualquiera de estos signos. (podemos leer más sobre autismo en AUTISMO y en El lenguaje en el autismo)

La intervención temprana ayuda a que puedan avanzar en la comunicación y en el desarrollo de habilidades motoras, de coordinación, de juego y sociales. Son muy dispares dependiendo del organismo al que hemos acudido o nos ha tocado, pero lo realmente importante es comenzar cuanto antes. Incluso cuando no tenemos un diagnóstico oficial, pero sí nos han confirmado que el niño está afectado por un trastorno del lenguaje o del espectro autista, debemos comenzar los tratamientos de estimulación que nos aconsejen.

Y el apoyo a las familias es básico. Los padres deben ser incluidos en la actividades, deben aprender como interactuar con su hijo, como estimularle, ver sus avances. Y debe haber un apoyo familiar importante por parte de los profesionales. Éstos deben estar siempre detrás, siendo el sostén necesario en momentos difíciles y dotándoles de herramientas que les ayuden a superar las diferentes fases que se van a encontrar en el desarrollo de sus hijos.

Estamos en el camino, el autismo se conoce cada vez más. Seguro que tenemos casos cercanos. Pero aún sigue sin ser visible realmente, falta información y eso hace que no lo normalicemos. Sigamos trabajando para que podamos perder el miedo a aprender más de ellos.

domingo, 14 de octubre de 2012

SÍNTOMAS DE DISLEXIA

A todos nos suena el concepto "dislexia" pero ¿sabemos exactamente que hay detrás de este trastorno? Mi intención es intentar aclarar un poco como viven las personas que lo padecen.

El término dislexia viene del griego y significa dificultad en la lectura. Fue utilizado por primera vez por el alemán Rudolf Berlin en 1887, para referirse a la incapacidad para leer y escribir correctamente tras una lesión cerebral.

De una manera sencilla, hace referencia al problema para aprender a leer que presentan personas con coeficiente intelectual normal, sin padecer otro problemas físicos o psicológicos que puedan explicar estas dificultades. Las capacidades de lectura, escritura o deletreo se encuentran muy por debajo del nivel esperado según su edad cronológica y su inteligencia. Incide en personas de toda las culturas, lenguas y clases sociales. Aparece entre un 5-7% de la población. Se piensa que afecta por igual a hombre y mujeres, pero el diagnóstico es más común en el sexo masculino. Suele aparecer 4/1 ente varones/mujeres. Se ha observado que el peso de la genética es importante.

SÍNTOMAS

Normalmente este problema se diagnostica en la niñez. Encontramos que estos niños tienen afectadas por este problema varias áreas. La más conocida y una de las que dan la señal d alarma es la lecto-escritura. Confunden letras, cambian sílabas o sustituyen unas palabras por otras. Tienen dificultad para comprender lo que leen. Se les realizan diversas pruebas de visión y audición, pensando que pueden tener algún problema físico que afecte a estos sentidos, sin que se obtengan resultados que los objetiven. Y, aunque pueda parecer contradictorio, muchos poseen una gran agudeza visual y capacidad de observación, aunque otros carecen de visión periférica. Un signo común es que su ritmo de lectura es lento y muchas veces les es difícil usar con corrección los signos de puntuación así como respetar las pausas por cambio de párrafo, tras comas o puntos... De ahí que cuando la lectura es correcta no se consiga comprender el texto, ya que lo hacen de manera mecánica.

Al escribir, hacen inversiones en espejo, omisiones, adiciones o sustituciones de letras y palabras. Mezclan mayúsculas con minúsculas. Las separaciones de las palabras no siempre se realizan entre las letras correctas. Se puede acompañar de disgrafía (cuando su letra varía en tamaño, en la presión que ejerce con el bolígrafo, no sigue las líneas de manera recta,...). También pueden tener problemas de ortografía y de pronunciación, en palabras largas, nuevas o que les cuesta leer.

Se añade que suelen coger el lápiz de manera inadecuada y la presión sobre el papel también lo es. Se caracterizan por ser torpes en este aspecto y seguramente en otras tareas que exijan coordinación. Confunden arriba/abajo e izquierda/derecha, así como no les es fácil manejar el reloj.

Con los números también tienen problemas en su escritura, ya que pueden escribirlos en espejo, cambiarlos de lugar, los confunden si se pronuncian parecido... En el cálculo también encontramos dificultades. Las operaciones matemáticas no se les dan mal, pero les cuesta comprender los problemas.

En su comportamiento, encontramos personas muy desordenadas, u ordenadas de manera obsesiva. Muy perfeccionistas y con gran sentido de la justicia. Tiene cambios de humor bruscos. Y tienen una sensibilidad especial para percibir el entorno, una intuición muy rápida. Son curiosos y creativos.

Tienen dificultades a la hora de seguir instrucciones transmitidas oralmente,o al copiar deberes de la pizarra. Les es difícil seguir el orden secuencial de las cosas, al igual que ordenar los relatos que se les cuentan, los sucesos históricos que estudia o los nombres de la materia de geografía. Como les cuesta mucho todas estas  materias, pierden el interés por el estudio y pierden la atención fácilmente en lo que estudian. Es agotador para ellos la comprensión de cualquier texto.

Todas las características nombradas no se dan de manera conjunta, siendo la dislexia un espectro amplio con un abanico amplio de combinaciones. Dado que todo les cuesta mucho y que los resultados del estudio/trabajo no es tan positivo como debería, suelen tener la autoestima baja y se enfrentan con desgana a las tareas. Ésto muchas veces es visto en la infancia como que el niño es vago e inmaduro. 

Aunque no es en esta entrada donde trataremos el tratamiento de la dislexia, podemos decir que si se detcta rápido y se comienza a intervenir de manera temprana, de mayores pueden llegar a desarrollarse de manera óptima en los estudios y a nivel laboral. Aunque casi siempre conservan ciertas características disléxicas, pueden superarlas con ayuda.

viernes, 6 de julio de 2012

EL LENGUAJE EN EL AUTISMO

Las alteraciones del lenguaje tienen gran importancia en los trastornos del espectro autista, prácticamente siempre está afectado. Suelen ser evidenciadas antes de los 3 años y encontramos un amplio abanico dentro de las habilidades del lenguaje hablado que emplean estas personas. Encontramos niños que no desarrollan habla, niños que lo desarrollan pero con un retraso en comprensión y expresión y niños que desarrollan lenguaje con alteraciones que lo hacen especial (ecolalia, inversión de nombres ).

En general, la incidencia del mutismo fluctúa entre los diversos estudios entre el 28% (Wolff y Chess, 1965; Lotter, 1967) y el 61% (Fish, Shapiro y Campbellí, 1966). Estas diferencias pueden ser debidas a las muestras, sus tamaños, las diferentes definiciones de los términos.

En un estudio realizado por el ARI (Autism Research Institute), con más de 30.000 casos, concluyeron que el 9% nunca llegan a desarrollar el habla. De los que sí un 43% comienza a hablar al final el primer año, un 35% comienza a hablar entre el primer y segundo año y el 22% comienza después del tercer año. Esto nos ayuda a tener la paciencia necesaria, sabiendo que con la intervención adecuada se pueden conseguir avances en la comunicación de las personas autistas.

El retraso en la adquisición del lenguaje es en muchos casos el primer motivo de consulta para niños autistas. Al igual que la incapacidad de comprensión. Entre los 12 o 18 meses puede que que este trastorno haya pasado desapercibido, los síntomas son pocos claros. Los niños suelen estar ajenos al medio, siendo poco sensibles a las personas y cosas que les rodean. Los padres se preocupan pensando que su hijo tiene algún problema de sordera ya que no responde a las órdenes o a su nombre,  o creen que el niño es más bien silencioso y tranquilo, con problemas de explosiones de ira o nerviosismo. Es muy probable que conductas comunicativas normales a esa edad, como echar los brazos para que le cojan o señalar objetos para pedirlos (protoimperativas) o compartirlos (protodeclarativas) con  los demás, no se encuentren en estos niños.

Entre los 18 meses y los 4 o 5 años, en un niño normal, se produce el desarrollo completo del lenguaje, siendo de gran importancia en su comunicación. Esta evolución no se produce de la misma manera en niños con alteraciones del lenguaje. En este tiempo puede aparecer una jerga personal que parece imitación del lenguaje de los adultos ya que a veces intercalan palabras con sentido, incluso muy elaboradas y complicadas, pero a las que les dan un uso descontextualizado y sin contenido semántico.

La ecolalia es la repetición de ciertas palabras que se acaban de escuchar y es bastante común en el espectro autista. Si se repiten palabras recién escuchadas puede tener una causa fisiológica, pero si la repetición es demorada, debemos sospechar de autismo. Los niños con desarrollo normal también repiten frases o palabras en determinados momentos, pero suelen ser cortas y las frases que están "a punto de comprender", les ayuda a asimilarlas. Los niños autistas suelen repetir frases significativamente más largas y tal cual la han escuchado, con la misma entonación, ritmo. Los niños autistas aprenden muchas veces el vocabulario gracias a este fenómeno. No aprenden por razonamiento sino por repeticiones de experiencias, asocian palabras a una situación, de ahí que sea tan importante ser cuidadoso con cómo se les enseña. 

La falta de gesticulaciones también pueden acompañar al lenguaje y, si se encuentran, están disociadas de la comunicación. Es probable que realice movimientos hacia el adulto, pero no para comunicarle algo, sino como si fuera un objeto más. Puede que le coja la mano y la lleve hasta un determinado objeto pero lo que busca no es compartirlo con el adulto, sino utilizar a éste para conseguir el objeto o su utilización. Como un medio para un fin. No presentan la sonrisa social, la mirada a personas o vocalizaciones comunicadoras. 

Rara vez el niño intenta comunicarse con el fin de socializarse o compartir algo con otro. Es típico que a veces hable solo en momentos de juego, con un discurso vacío de contenido y con frases entremezcladas que no cuadran con el contexto, incluso intercalando eslóganes publicitarios. El uso de el "tú" y "él" en lugar del "yo" también es una rasgo característico. También encontramos mutismos selectivos, es decir, tienen desarrollada la capacidad de comunicación a través del lenguaje en un grado determinado, pero ante unas situaciones o personas concretas optan por no hablar.

Dentro de las alteraciones en la compresión encontramos su dificultad para diferenciar la verdad de la mentira, al igual que las incongruencias o los dobles sentidos en las frases. Si las incongruencias se presentan visualmente son más fáciles de reconocer que se son verbales, ya que en estas últimas se necesita más capacidad de abstracción. En ambos casos les es difícil por el nivel de razonamiento que se precisa para "pillar el absurdo". El lenguaje lo entienden de manera literal, no entendiendo tampoco las entonaciones no otros aspectos no verbales del habla.

Les es difícil respetar el turno de palabra en las conversaciones. Normalmente mientras uno habla el otro escucha y, gracias a claves comunicativas, somos capaces de saber cuando el otro quiere intervenir, cuando es nuestro turno o cuando se debe cambiar de tema. Estas cualidades interpretativas del lenguaje parecen estar afectadas en este espectro. Tienen dificultades para pasar del rol del que habla al que escucha, manteniéndose principalmente en el que habla. Tienden a repetir la misma pregunta de manera continua, independientemente de la respuesta que obtengan. El no uso del contacto visual añade dificultad.

En el síndrome de Asperger el desarrollo cognitivo y de comunicación se suele encontrar dentro de la normalidad.


lunes, 25 de junio de 2012

EL COLOR IMPORTA A LA HORA DE CLASIFICAR LOS OBJETOS

Hoy se ha publicado en varios medios de la prensa escrita que investigadores del Centro Vasco sobre Cognición, Cerebro y Lenguaje (BCBL) han podido concluir que el color es uno de los criterios que utiliza el cerebro a la hora de clasificar los objetos. La investigación ha sido publicada en la revista Psychological Science.

Eiling Yee, una de las investigadoras, en colaboración con la Universidad de Pensilvania, comenta que el estudio revela que "cuando pensamos en un objeto, el cerebro da más importancia al color si este fue el foco de atención en una actividad anterior. De hecho, el significado del color varía en función de las últimas actividades realizadas".
Conceptos como "limón" y "canario" parece que se solapan en el cerebro. Si buscamos un limón, su color es una característica de referencia. Lo buscamos sin prestar atención a los colores de otras verduras como el rojo del tomate o el verde del pimiento.

Pero si el limón es añadido a una bebida, el color es menos importante en relación al sabor. Esta dependencia del contexto explicaría porqué ha sido tan difícil demostrar la influencia del color en la organización conceptual cerebral. Este criterio se suma a la organización ya conocida en función de la forma, función o de su método de manipulación manual.

"El estudio demuestra que, tras realizar una acción en la que el color es un criterio relevante, el cerebro confiere en lo que hagamos inmediatamente después más importancia al color. En otras palabras, si la persona acaba de estar pensando de qué color pintar el salón e inmediatamente después piensa en limones, el tono amarillo de los mismos tendrá una mayor importancia en torno al concepto "limón" que si se hubiese estado probando el sabor de una salsa, en cuyo caso el amargor ganaría relevancia", explica Yee.

Puede ser el principio de una explicación para el hecho de que esta gestión varíe de un cerebro a otro, así como para investigaciones futuras sobre daños cerebrales o deterioro con la edad.

Diseñaron un experimento con 120 personas. La mitad fueron sometidos a una acción que condicionaba al cerebro a concentrarse en el color, después les sometieron a una prueba en la que leían la palabra "canario" intentando comprobar que era de ayuda para reconocer el significado de otras figuras del mismo color, como "limón". La otra mitad realizó esa acción condicionante más tarde. El resultado fue que las palabras referentes a objetos del mismo color se activan si el cerebro se ha concentrado previamente en el color apoyando la hipótesis.

Lo importante para la autora es que "esto demuestra que las representaciones cerebrales de los objetos que nos rodean son moldeables". De hecho, parece que tienden más que otras a prestarle atención al color de las cosas, por lo que es una característica que tiene más presencia en el cerebro de estas personas que en el de otras.