Esta vez quiero compartir con vosotros una reflexión sobre la relación entre internet y memoria. Ya en muchas ocasiones he comentado con personas de mi entorno como en los último años cada vez que necesitamos datos o información puntual acudimos a internet de manera directa. Antes de la aparición de esta herramienta tan potente debíamos acudir a la consulta de enciclopedias, libros, profesionales o personas de confianza. Era una búsqueda más compleja y debíamos guardar la máxima información posible en nuestra memoria..
Betsy Sparrow, psicóloga y profesora adjunta de la Universidad de Columbia, ha co-dirigido un estudio que ha sido publicado en la revista Science al que dieron el nombre de "El efecto Google en la memoria". En él recogen una serie de datos que nos indican que esta cambiando la forma en la que guardamos la información en el cerebro. "No creo que nos esté haciendo estúpidos sólo estamos guardando la forma en que recordamos las cosas", es la idea central este estudio.
Sparrow viendo Gaslight, una película de los años cuarenta, se pregunto el nombre de la protagonista y acudió a Google para solucionar sus dudas. Pero en esta ocasión pensó "¿cómo hubiera identificado a esta actriz antes de la aparición de internet?". Este fue el detonante de su estudio.
Llevaron cabo una batería de cuatro experimentos. En una de las pruebas los participante escribían un término que se introduciría en el buscador. El 50% e los participantes se les dijo que parte de esa información se guardaría en un ordenador y al otro 50% se les dijo que no se guardaría en ningún lugar para su posterior consulta. Los que pensaban que serían guardados demostraron menos capacidad de retentiva que aquellos a los que se les informó de que los datos serían borrados. "Los participantes no hacen el esfuerzo por recordar cuando piensan que más tarde podrán buscar el término que habían leído", escriben los autores.
Otro aspecto que se analiza en el estudio es la llamada "memoria transactiva". Esta teoría fue elaborada hace 30 años por Daniel Wegner, profesor de Harvard y se refiere a la capacidad de dividir la labor de recordar cierto tipo de información compartida. Se refiere a cuando una persona recurre a su familia, amigos o compañeros como fuentes de información o referentes para almacenar datos que en un momento dado puede recuperar. Ejemplos son cuando un marido delega en su esposa el recuerdo de los cumpleaños de los familiares cercanos, y la esposa confía en que él recuerde nombres de familiares lejanos. de esta manera no duplican la información ni ocupan memoria. "Esto no ha cambiado mucho, sólo que ahora internet pasa a ser parte de ese grupo.Y frecuentemente cuentan con más de una fuente de información", añaden.
Otros resultados del estudios es que la gente no recuerda necesariamente como obtuvieron la información cuando la recuerdan perfectamente, pero si no la recuerdan bien sí que tienden a recordar dónde encontraron los datos. Y cuando los participantes no sabían las respuestas, automáticamente pensaron en su ordenador como la opción de búsqueda de las mismas.
El efecto Google resume esto diciendo que la población está utilizando internet como su "banco personal de datos". Es un sistema de memoria externo al que se puede acceder a voluntad del usuario y al que nos estamos adaptando.
"No significa que nos estamos volviendo menos inteligentes por usar internet, sino que nos estamos haciendo más refinados para encontrar información", dijo Sparrow.
Termino con una reflexión que me os transmito tras exponer todo lo anterior: en el futuro ¿se considerará más inteligente al que tenga más datos en su cabeza o a quién mejor utilice las herramientas de búsqueda interactivas?

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