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miércoles, 14 de mayo de 2014

Cómo ayudo a mi hijo a no asustarse en la oscuridad

Hay que tener presente que los niños no están exentos de temer. Conforme se va desarrollando su sistema nervioso y su capacidad de conciencia, saben que hay peligros que deben intentar evitar. La mayoría de estos miedos son evolutivos, les ayudan en su desarrollo y conocimiento del mundo, y en la creación de los esquemas mentales que funcionarán en su mente en un futuro.
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El miedo a la oscuridad es uno de esos miedos. Suele aparecer hacia los 2 años, a veces un poco más tarde. Y lo seguimos encontrando hasta los 6 o 7 años. Podemos decir que a los 9 ya estaría superado. Aunque nos encontramos a adultos que no lo han superado.
No tienen miedo a la oscuridad en sí misma. Aquí la mente juega un papel importante, ya que cuando tenemos un miedo lo que hacemos es anticipar un peligro potencial. Los niños temen el abandono, la separación con los padres, que aparezcan monstruos u otros seres que les dan miedo, miedo a que alguien les quiera hacer daño. Es por ello que, si tenemos presente esta idea, será más fácil para nosotros ayudarles a superar este miedo.
Hay que tener en cuenta la gran imaginación de los pequeños. Una sombra o un ruido no esperado puede ser asociado rápidamente con alguna escena que ha visto en la televisión o con algún pasaje que les ha asustado de alguna historia que han oído.
Rutinas
Irse a la cama no es del agrado de ningún niño. Se termina el tiempo de juego y de disfrute con los padres y tiene que irse a su cuarto, quedarse solo y dejar las aventuras aparcadas. Podemos hacer que los últimos ratos antes de acosarse sean agradables y nos vayan calmando para que sea más fácil conciliar el sueño.
La secuencia dependerá de cada uno, pero lo importante es que el esquema siempre sea el mismo. Por ejemplo, nos duchamos, luego cenamos, jugamos un ratito a algo muy tranquilo (o pasamos un rato juntos haciendo algo que no nos active), vamos al baño y nos lavamos los dientes, vamos a la cama, leemos un cuento.
Cuentos
Los cuentos infantiles suelen tener pasajes en los que la trama se complica, aunque su final sea positivo. Esto provoca que los niños se planteen ciertas cuestiones que en ellos aparecen,adaptándolas a su experiencia más cercana. Esto es normal y suele ayudar a superar dificultades que se van encontrando. Pero en algunos casos el efecto es contrario. Si observamos que nuestro hijo nombra alguna de estas escenas en el momento en el que nos habla de su miedo, podemos evitar esta clase de cuentos durante un tiempo y contarle historias más positivas.
Una pequeña luz
Es importante no dejar la luz encendida de su cuarto, pero podemos dejar un pequeño piloto en una esquina, que le deje ver que nadie está en la habitación. Incluso dejar algo entreabierta la puerta del pasillo y que entre luz del cuarto en el que estamos los apás, así estará tranquilo de que estamos cerca.
Tranquilizarle
Si el niño nos llama asustado debemos acudir. Hay que intentar no encender la luz de la habitación. Nos acercamos, le tranquilizamos, y volvemos a salir, dejando las mismas condiciones (luz,...) que antes. Deba saber que tiene que dormir solo y en su cama,no debe levantarse no venir al dormitorio de mamá y papá, pero que puede contar con que nosotros estaremos muy cerca si nos necesita.
Un muñeco
Tener un muñeco con él en los momentos de miedo puede tranquilizarles. Puede dormir con su muñeco favorito, o con algún superhéroe que lo proteja. Si es mayor y no quiere, puede tenerlo simplemente a mano por si esa noche lo necesita.
Jugar en la oscuridad
Esto les ayuda mucho a familiarizarse con ella, viendo que no aparece ningún ser fantástico y que no ocurre nada malo. Podemos dejar la habitación a oscuras y realizar algún juego, empezando con poquito tiempo y adaptándonos a la evolución de su miedo.
Tener una linterna en alguno de estos juegos puede ser de ayuda, además de muy divertido.
Estas son algunas pautas sencillas que pueden ayudarnos a ayudar a nuestro hijo a no asustarse en la oscuridad. Como hemos comentado al principio, hay que saber que estos miedos suelen pasarse solos con un poco de tiempo. Si vemos que la situación se complica y que el miedo pasa a ser una fobia que no le deja llevar una vida normal, podemos buscar consejo a un profesional que nos oriente en el caso concreto que nos encontremos.
Fuentes: Méndez, F.X. (2013). Miedos y temores en la infancia. Ayudar a los niños a superarlos. Madrid. Pirámide.
Foto: http://www.freepik.es/. Image ID: 1261068

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