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domingo, 30 de septiembre de 2012

ADICCIÓN SIN SUSTANCIAS

En el post anterior hicimos una introducción a las adicciones, enmarcando en líneas generales ciertas características que las definen. En esta ocasión quiero tratar algunos aspectos de las adicciones que no tienen las drogas en el centro del problema, sino que son ciertas conductas las que podemos considerar adictivas.

Podemos considerar adicción:
- el abuso de las nuevas tecnologías
- abuso de internet,
- el juego patológico,
- la hipersexualidad,
- compra compulsiva,
- ejercicio físico irracional,...

Como ya comentamos, los síntomas que presentan estas conductas son similares a la adicción con sustancias. La pérdida de control y la aparición de síndrome de abstinencia están presentes de alguna manera en todas ellas. Podemos encontrar diferentes síntomas:

- necesidad intensa de llevar a cabo la conducta, a pesar de que pueda tener efectos perjudiciales para la persona,
- aparición de irritabilidad, trastornos de sueño, síntomas depresivos, falta de concentración,.. hasta que se puede realizar la conducta,
- la tensión, tras realizar lo buscado, disminuye de manera momentánea
- la necesidad aparece cada vez con más intensidad, 
- los estímulos presentes, tanto internos como externos, pueden terminar condicionados de manera secundaria.

Las nuevas tecnologías consiguen hacernos la vida más fácil, pero también entrañan algunos riesgos. Para algunas personas, sobretodo en la época adolescente, se convierten en un fin y no en un medio. Tienen a su alcance todos los dispositivos que hoy en día se utilizan para adquirir información, comunicarse con los otros en tiempo real, tanto por voz como por imagen o gracias a avatares. En ocasiones estas actuaciones se priorizan ante quedar con amigos, leer, jugar con otros. Buscan utilizar el móvil o el ordenador, invirtiendo todo el tiempo que pueden en actualizarse en las redes sociales, estar a la última en los dispositivos que utilizan. Conseguir en estas redes ser quien ellos desean, con una identidad ficticia que les abre posibilidades que ansían, ser más espontáneos pero tras na pantalla que les da anonimato, es lo que potencian la cara adictiva de las mismas. Lo que todo adolescente busca como formar parte de un grupo, conseguir una identidad propia, ser importante para los demás, ser visible, parecer popular, lo pueden conseguir hoy en día con internet como herramienta poderosa. 

Pero viven en un mundo virtual del que es difícil salir, ya que distorsionan la realidad y después es complicado desenvolverse en la vida real sin que la confusión y el sufrimiento aparezcan. Así que buscan estar dentro de este mundo irreal todo el tiempo que pueden, siendo empujados sin darse cuenta al aislamiento social y a la restricción de sus intereses, que lleva a problemas más graves.

En este tipo de adicciones, como comentábamos en la entrada anterior, encontramos que son conductas que producen placer a quien la realiza, pero que cuando pasa a ser adictiva ya no se realiza para obtener una emoción positiva, sino para conseguir diminuir un malestar que sería el síndrome de abstinencia.

Seguro que la pregunta que nos hacemos en este momento es: ¿cómo me doy cuenta si alguien cercano tiene una adicción de este tipo? Encontramos una serie de signos que nos pueden alarmar:

- la persona duerme menos de lo normal para dedicarle tiempo a las redes sociales, juegos en línea,...
- invierte menos tiempo con el resto de miembros de la familia, amigos, pareja. Incluso muchas veces estas personas que forman parte de su vida pueden pedirle que comparta más tiempo con ellas, sintiéndose él molesto o presionado.
- invierte menos tiempo en el estudio, lectura, trabajo o cuidado de nosotros (ejercicio, salud, ...)
- piensa de manera continua en la conducta, incluso cuando no la puede llevar a cabo, estando irritable, ansioso. Es lo primero que se piensa al levantarse y lo último al final del día.
- miente sobre el tiempo invertido, para evitar la presión de los demás o su preocupación.
- intenta dedicar menos tiempo sin éxito.

Así que encontramos, como en las adicciones a sustancias, síndrome de abstinencia, tolerancia y afectaciones en el ámbito social. Las conductas adictivas se vuelven automáticas, se realizan casi sin pensar, con poco control cognitivo. Esto lleva aparejados problemas por no pensar en las consecuencias negativas, sólo en los beneficios que recibe. Pero el adicto no es capaz de darse cuanta hasta que las consecuencias son graves, negando hasta este momento que tenga un problema.

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