Las alteraciones del lenguaje tienen gran importancia en los trastornos del espectro autista, prácticamente siempre está afectado. Suelen ser evidenciadas antes de los 3 años y encontramos un amplio abanico dentro de las habilidades del lenguaje hablado que emplean estas personas. Encontramos niños que no desarrollan habla, niños que lo desarrollan pero con un retraso en comprensión y expresión y niños que desarrollan lenguaje con alteraciones que lo hacen especial (ecolalia, inversión de nombres ).
En general, la incidencia del mutismo fluctúa entre los diversos estudios entre el 28% (Wolff y Chess, 1965; Lotter, 1967) y el 61% (Fish, Shapiro y Campbellí, 1966). Estas diferencias pueden ser debidas a las muestras, sus tamaños, las diferentes definiciones de los términos.
En un estudio realizado por el ARI (Autism Research Institute), con más de 30.000 casos, concluyeron que el 9% nunca llegan a desarrollar el habla. De los que sí un 43% comienza a hablar al final el primer año, un 35% comienza a hablar entre el primer y segundo año y el 22% comienza después del tercer año. Esto nos ayuda a tener la paciencia necesaria, sabiendo que con la intervención adecuada se pueden conseguir avances en la comunicación de las personas autistas.
El retraso en la adquisición del lenguaje es en muchos casos el primer motivo de consulta para niños autistas. Al igual que la incapacidad de comprensión. Entre los 12 o 18 meses puede que que este trastorno haya pasado desapercibido, los síntomas son pocos claros. Los niños suelen estar ajenos al medio, siendo poco sensibles a las personas y cosas que les rodean. Los padres se preocupan pensando que su hijo tiene algún problema de sordera ya que no responde a las órdenes o a su nombre, o creen que el niño es más bien silencioso y tranquilo, con problemas de explosiones de ira o nerviosismo. Es muy probable que conductas comunicativas normales a esa edad, como echar los brazos para que le cojan o señalar objetos para pedirlos (protoimperativas) o compartirlos (protodeclarativas) con los demás, no se encuentren en estos niños.
Entre los 18 meses y los 4 o 5 años, en un niño normal, se produce el desarrollo completo del lenguaje, siendo de gran importancia en su comunicación. Esta evolución no se produce de la misma manera en niños con alteraciones del lenguaje. En este tiempo puede aparecer una jerga personal que parece imitación del lenguaje de los adultos ya que a veces intercalan palabras con sentido, incluso muy elaboradas y complicadas, pero a las que les dan un uso descontextualizado y sin contenido semántico.
La ecolalia es la repetición de ciertas palabras que se acaban de escuchar y es bastante común en el espectro autista. Si se repiten palabras recién escuchadas puede tener una causa fisiológica, pero si la repetición es demorada, debemos sospechar de autismo. Los niños con desarrollo normal también repiten frases o palabras en determinados momentos, pero suelen ser cortas y las frases que están "a punto de comprender", les ayuda a asimilarlas. Los niños autistas suelen repetir frases significativamente más largas y tal cual la han escuchado, con la misma entonación, ritmo. Los niños autistas aprenden muchas veces el vocabulario gracias a este fenómeno. No aprenden por razonamiento sino por repeticiones de experiencias, asocian palabras a una situación, de ahí que sea tan importante ser cuidadoso con cómo se les enseña.
La falta de gesticulaciones también pueden acompañar al lenguaje y, si se encuentran, están disociadas de la comunicación. Es probable que realice movimientos hacia el adulto, pero no para comunicarle algo, sino como si fuera un objeto más. Puede que le coja la mano y la lleve hasta un determinado objeto pero lo que busca no es compartirlo con el adulto, sino utilizar a éste para conseguir el objeto o su utilización. Como un medio para un fin. No presentan la sonrisa social, la mirada a personas o vocalizaciones comunicadoras.
Rara vez el niño intenta comunicarse con el fin de socializarse o compartir algo con otro. Es típico que a veces hable solo en momentos de juego, con un discurso vacío de contenido y con frases entremezcladas que no cuadran con el contexto, incluso intercalando eslóganes publicitarios. El uso de el "tú" y "él" en lugar del "yo" también es una rasgo característico. También encontramos mutismos selectivos, es decir, tienen desarrollada la capacidad de comunicación a través del lenguaje en un grado determinado, pero ante unas situaciones o personas concretas optan por no hablar.
Dentro de las alteraciones en la compresión encontramos su dificultad para diferenciar la verdad de la mentira, al igual que las incongruencias o los dobles sentidos en las frases. Si las incongruencias se presentan visualmente son más fáciles de reconocer que se son verbales, ya que en estas últimas se necesita más capacidad de abstracción. En ambos casos les es difícil por el nivel de razonamiento que se precisa para "pillar el absurdo". El lenguaje lo entienden de manera literal, no entendiendo tampoco las entonaciones no otros aspectos no verbales del habla.
Les es difícil respetar el turno de palabra en las conversaciones. Normalmente mientras uno habla el otro escucha y, gracias a claves comunicativas, somos capaces de saber cuando el otro quiere intervenir, cuando es nuestro turno o cuando se debe cambiar de tema. Estas cualidades interpretativas del lenguaje parecen estar afectadas en este espectro. Tienen dificultades para pasar del rol del que habla al que escucha, manteniéndose principalmente en el que habla. Tienden a repetir la misma pregunta de manera continua, independientemente de la respuesta que obtengan. El no uso del contacto visual añade dificultad.
En el síndrome de Asperger el desarrollo cognitivo y de comunicación se suele encontrar dentro de la normalidad.
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