"Por fin ha llegado el gran día, ha nacido el bebé deseado durante tanto tiempo. Todos a su alrededor muestran felicidad. Pero hay una persona que no puede disfrutar de ese momento como el resto... su madre". En ocasiones encontramos historias que tienen de trasfondo este esquema. La mamá se encuentra triste, irritable, de bajón, sin ganas de hacer nada, incluso ansiosa y con problemas para dormir.
Ésto preocupa, aumenta el desconcierto y la ansiedad ya que no coincide con los sentimientos que esperamos que un bebé recién nacido despierte en una mujer que acaba de dar a luz. Es por eso que vamos a intentar encuadrar esta experiencia.
Lo primero decir que es un fenómeno más frecuente de lo que se piensa. Entre el 60 y el 80 % de las mamás sufren la llamada "baby blue"después del parto. Puede durar desde unas horas, a unos días y hasta incluso dos semanas. Es una tristeza o una depresión leve, suele remitir espontáneamente es ese tiempo. Suele demostrarse por llantos sin explicación, disminución de la motivación para realizar cualquier actividad, falta de energía.
Es un proceso adaptativo. Nuestra fisiología debe ayudarnos en momentos en los que nuestro cuerpo se enfrenta a procesos en los que nuestro equilibrio se ve amenazado. Debemos reponernos del estrés que supone un parto, descansar. Así como enfrentarnos al cambio hormonal que nos invade en esos momentos. La progesterona y los estrógenos descienden de manera acusada después de dar a luz, algo que se puede manifestar alterando el estado de ánimo. La serotonina también se altera. Aquí entra en juego otra hormona que juega varios papeles: la oxitocina. Ésta ejerce una función euforizante y se segrega al dar el pecho o al tener contacto con el bebé, lo que nos demuestra que el contacto con el bebé es muy importante.
Y, por si esto fuera poco, este estado de ánimo facilita que afloren miedos que teníamos más o menos controlados hacia lo desconocido, hacia responsabilidades reales nuevas y que nos pueden desbordar.
El baby blue hay que diferenciarlo de la depresión post parto, dos problemas que muchas veces pueden confundirse. Si los síntomas persisten más de dos semanas debemos acudir a un profesional para descartar que realmente se trate de una depresión postparto y pueda atenderse adecuadamente.
La depresión post parto cursa con síntomas similares a otras depresiones, dándose tras el nacimiento del bebé. Afecta a una de cada 10 madres. Lo desconcertante es que muy poquitas veces hay alguna razón para que esta tristeza se desarrolle.
Encontramos tristeza que se traduce en ganas de llorar, infelicidad, culpabilidad por no estar contenta en un momento tan importante. No tiene porque ser continua, se suele alternar buenos y malos momentos, pero no disfruta como debería. También se irrita con facilidad y se siente incomprendida por las personas que más le quieren, incluso no se atreve a admitir lo que está sintiendo.
Falta de apetito, insomnio, cansancio extremo. Las situaciones que se encuentra le desbordan con facilidad, les cuesta organizarse con el bebé y vive situaciones de verdadera ansiedad. Ésta puede reducirse en una preocupación extrema por el estado y los cuidados del bebé. En algunos momentos incluso sienten rechazo por él, por las situaciones que viven con ellos y que su bloqueo no les permite manejar con facilidad.
La relación con el marido se ve trastornada. No pueden compartir lo que les ocurre y le suele costar mucho tiempo comenzar a tener encuentros sexuales.
No podemos adelantarnos y saber que mujer sufrirá depresión post parto y quién no. Pero sí que hay factores que sabemos que predisponen, aunque hay que tener en cuenta que no siempre se dan, entre ellos tenemos: haber sufrido una depresión en algún momento de la vida, un bebé prematuro o con algún problema, trastorno premenstrual severo, no sentirse apoyadas por la pareja o un acumulo de problemas vitales. Por supuesto, están las alteraciones hormonales que hemos nombrado antes, pero muchos estudios se han realizado y no se han llegado a conclusiones, ya que parece que las comparativas entre los niveles hormonales de las mujeres que la sufren y las mujeres que no dan explicación a la aparición de la depresión post parto.
Hasta aquí el planteamiento del problema, pero ¿qué podemos hacer si finalmente se confirma que alguien padece depresión post parto?
Es imposible decir con certeza que mujer sufrirá este trastorno, por lo que pocas "vacunas" podemos utilizar. Sí que podemos es informarnos bien de los problemas que nos encontraremos tras la llegada del bebé, intentar adelantarnos a situaciones, entrenándonos en ellas.
Una vez que el problema aparece lo más importante es que la mamá lo acepte y hable de ello con su familia y con profesionales de la salud, a pesar de la vergüenza y la culpa que suele aparecer por tener esas emociones que consideran "no naturales". La mayoría de los sanitarios conocen este problema y sabrán orientarla para encontrar la mejor ayuda. El tratamiento tiene un éxito notable. Si la pareja y la familia se involucran la evolución es más positiva, también para ellos que habrán vivido momentos que les costará entender y que no sabrán muy bien como ayudar a la mamá.
Y terminemos con algunos pequeños consejos que pueden ayudar a llevar mejor algunos "blue moments". Intente no cargarse con todas las responsabilidades que conlleva el bebé, apóyese en su pareja o en alguien de confianza para poder tener momentos de descanso y de intimidad. Es importante intentar alimentarse adecuadamente y dormir bien, hay que encontrarse bien para poder atender al bebé y ver las cosas con tranquilidad. No descuidemos la relación con el papá, comuniquémonos con él para que entienda lo que ocurre y sepa que les hacemos participes de ello. También es importante ir poco a poco buscando momentos de intimidad con él, pequeñas caricias y abrazos harán que nos encontremos cada vez más cómodos para reencontrar los encuentros sexuales que toda pareja necesita. Y por último, no seamos hipercríticos con nosotros mismos, el tener un niño nos enfrenta a situaciones desconocidas pero son abarcables, pidamos siempre que lo necesitemos ayuda, no lo sabemos todo y no tenemos porque poder con todo.
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